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Castelgandolfo

Sólo el 22 de agosto de 1946, el Papa reemprendió su estancia veraniega en Castello, que continuó regularmente cada año hasta 1958 con períodos de hasta cinco meses. A excepción del tiempo de guerra, puede decirse que el Papa Pacelli transcurrió en Castelgandolfo casi un tercio de su pontificado. Fue precisamente en Castelgandolfo donde al alba del 9 de octubre de 1958, concluía su peregrinación en la tierra el primer Papa en la historia de la residencia.

El 28 de octubre fue elegido Juan XXIII Roncalli (1958-1963) quien, pocos días después, visitó Castello. Una lápida conmemorativa en el interior de la iglesia parroquial recuerda la generosidad del Papa que quiso devolver al templo y a la cripta subterránea el primitivo esplendor. El Papa Juan XXIII instauró dos tradiciones en Castelgandolfo: el rezo del Angelus en la mañana del domingo, en el patio del Palacio, y la Santa Misa en la parroquia con ocasión de la fiesta de la Asunción.

Pablo VI Montini (1963-1978), algunas semanas después de su elección, el 21 de junio, fue a Castelgandolfo el 5 de agosto para su estancia veraniega; allí regresó anualmente, de mediados de julio a mediados de septiembre. Su carácter tímido y reservado no le impidieron establecer una relación de afectuosa cordialidad y paternal solicitud con los habitantes de Castelgandolfo y de las Villas. En el Angelus del 13 de agosto de 1972, describió cómo era su jornada en Castello: “También Nos gozamos un poco de este don que el Señor nos regala. Respiramos este aire saludable, admiramos la belleza de este marco natural, saboreamos el encanto de su luz y silencio y también buscamos un poco de descanso para nuestras pobres fuerzas que son cada vez más excasas y ahora también un poco cansadas....”. El Año Santo de 1975, que vio la afluencia de numerosos peregrinos a Roma, indujo al Papa a regresar al Vaticano cada miércoles para las audiencias generales. Se iniciaron entonces los desplazamientos semanales en helicóptero que permitían al Papa llegar rápidamente al Vaticano sin obstaculizar más el ya congestionado tráfico de la Via Apia. Son numerosas las obras queridas y realizadas por Pablo VI para favorecer la población de Castelgandolfo, como el moderno Colegio pontificio que lleva su nombre, la Iglesia de San Pablo con todo un complejo anexo para actividades de pastoral en el mismo barrio surgido junto a la Via Apia, y la iglesia de la Virgen del Lago. El 14 de julio de 1978, el Papa se desplazó hasta Castelgandolfo esperando, como cada año, que el aire saludable le hiciera recobrar nuevas fuerzas, pero el domingo 6 de agosto, a causa de un aumento de fiebre, no pudo asomarse al balcón del Palacio para el rezo del Angelus, y por la tarde entregaba su alma a Dios.

Juan Pablo I Luciani, elegido el 26 de agosto 1978, no tuvo posibilidad de ir a Castelgandolfo durante su breve pontificado que apenas duró 33 días.

En la tarde del domingo 8 de octubre, el Cardenal Karol Wojtyla, Arzobispo de Cracovia, presente en Roma para el cónclave, visitó las Villas Pontificias para transcorrer allí un momento de serena tranquilidad. Ocho días después, en la tarde del 16 de octubre de 1978, los romanos y peregrinos llegados a la Plaza de San Pedro tras la fumata blanca, le aclamaban como el primer Papa polaco de la historia que asumía el nombre de Juan Pablo II. El Pontífice no se hizo esperar en Castelgandolfo; la ciudadela había quedado demasiado tiempo en luto por la muerte de dos Pontífices en menos de dos meses. Al llegar a la plaza de Castelgandolfo la tarde del 25 de octubre, fue acogido con entusiasmo por los castellanos, a quienes él saludó enseguida como “conciudadanos”.


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Causa de Beatificaciòn y Canonizaciòn del Siervo de Dios Juan Pablo II

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