Círculo de San Pedro

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El Círculo de San Pedro, fundado en Roma en 1869, por iniciativa de un grupo de jóvenes dirigidos por el Cardenal Iacobini, fue fruto del entusiasmo de los jóvenes de la alta burguesía y de las familias nobles romanas, que querían demostrar al mundo la fidelidad al Pontífice y defenderlo de los ataques anticlericales en aquel difícil momento de la historia del Papado.

Se realizó una frenética actividad a través de la prensa católica, recogida de firmas, celebraciones y gestos de solidaridad hacia el Beato Pío IX, que fueron muy apreciados por su parte. El Papa, con clarividencia y buen sentido, les confió la primera iniciativa de caridad en favor de los pobres.

Por ello puede decirse que la aprobación dada en aquella histórica Audiencia fue el principio de las múltiples actividades caritativas y asistenciales ofrecidas por el Círculo a la Diócesis del Papa. Desde hace más de un siglo, los romanos llaman a esta caridad “la sopa del Papa”.

Fidelidad incondicional a la Iglesia y al Romano Pontífice son el signo distintivo de la antigua Asociación que resume su carisma en el lema “Oración – Acción – Sacrificio”.

El Círculo de San Pedro forma parte de la historia de Roma, ha atravesado dos guerras mundiales, calamidades, pobrezas siempre nuevas, intentando en cada momento dar consuelo y ayuda a los más pobres.

Su actividad, organizada en varias Comisiones, se dirige a todos los sectores de la pobreza humana, intentando responder al reclamo de los necesitados.

La Comisión “Cocinas Económicas” fue instituida, al día siguiente de la toma de Roma, por deseo expreso de Su Santidad el Beato Pío IX, quien dió al Círculo las ollas del ejército pontificio, los zuavos, para que “el ejército de los pobres, que nunca faltaría a la Iglesia, tuviera siempre una sopa caliente”.

Actualmente esta Comisión distribuye unas 50.000 comidas al año en los tres comedores situados en varias zonas de la Ciudad. Con ocasión del Gran Jubileo del 2000, el Santo Padre quiso honrar al Círculo confiándole el encargo de distribuir, cerca de las cuatro Basílicas Patriarcales romanas, 500 comidas gratuitas cada día a los peregrinos pobres que llegaban a Roma para el Año Santo.

La Comisión “Asilos Nocturnos”, con 50 camas, concede a quien no lo tiene una cama y un asilo digno durante la noche.


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