El 18 de abril de 1506, una importante ceremonia dio inicio a la construcción del primer machón; al año siguiente, se hizo la colada de los cimientos para las otras tres estructuras de sostén, pero la muerte de Julio II primero (1513) y de Bramante luego (1514), bloquearon la construcción que había alcanzado la cúspide de las cuatro pilastras. 
A lo largo de los 40 años siguientes, hubo varios proyectos, ya que se discutía mucho si la nueva San Pedro debía tener una planta central, la predilecta de Bramante y en general de todos los arquitectos del Renacimiento, o si ésta debía ser longitudinal y, por tanto, en cruz latina, más acorde con la tradición eclesiástica y más apta para cubrir la entera área sagrada de la antigua basílica constantiniana. Con el vínculo de los cuatro machones centrales ya erigidos, Rafael (1514) y Antonio da Sangallo el Joven (1538) propusieron una planta longitudinal, y Baldassarre Peruzzi (1520) una planta central. En 1547 el papa Paulo III encargó a Miguel Ángel la elaboración de un nuevo proyecto. El artista volvió a la planta central de Bramante, pero reforzando las pilastras y las paredes perimetrales, y practicando excavaciones en la obra de fábrica para obtener hornacinas y partes salientes. Su proyecto preveía una gran cúpula que debía cubrir el área central, donde se ubicaba el altar papal. Por fin, se llevó a cabo la construcción, exceptuando la cúpula, y a la muerte del maestro, en 1564, su discípulo Giacomo Della Porta, aplicando algunas modificaciones (por ejemplo elevando el arqueo del casquete) completó la colosal obra.

El dilema planteado entre planta central y planta longitudinal todavía no se había resuelto de manera definitiva. El Concilio de Trento, concluido en 1563, recomendaba que en la construcción de las iglesias se usara la estructura longitudinal. Por este motivo, se encargó al arquitecto Carlo Maderno para que ampliara lo hecho por Miguel Ángel. Así fue que Maderno agregó dos alas transformando San Pedro en una iglesia con planta en cruz latina. También a Maderno se debe la fachada de estilo “clásico” hecha en los años 1607-1612, que, lamentablemente, tuvo el efecto negativo de esconder y alejar la visual de la cúpula de Miguel Ángel. La plaza frontera de Bernini buscará una solución al problema del acercamiento de la gran estructura al ojo del observador.

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