Oficina Filatélica y Numismática

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El Estado Pontificio introdujo los sellos el 1 de enero de 1852. El servicio postal era considerado entonces de gran importancia y muy eficiente; dependía del cardenal de Cámara de la Santa Iglesia Romana que promulgaba las leyes de los servicios mediante edictos particulares con las relativas tarifas. Pio IX, en un período en que se discutía mucho sobre el poder temporal del Papa, no quiso nunca que su efigie apareciera en los sellos sino que fuera representado solamente el símbolo del papado, las llaves con la tiara. Las series pontificias, por esto, son quizá un poco monótonas en su diseño, aunque varía la composición del borde. La impresión de la primera emisión se hizo en la imprenta de la Cámara Apostólica con estereotipos unidos en cuatro bloques de 25. Esta primera serie se sustituyó después por otra en 1867, con valores en céntimos, después de la reforma monetaria. Al año siguiente se emitió la tercera serie, análoga a la precedente, pero con borde dentellado, impresa sobre papel brillante, el verso a color y el reverso en blanco.

Según el art. 2 de los Pactos Lateranenses del 2 de junio de 1929, Italia reconoció a la Santa Sede la “soberanía en el ámbito internacional como atributo inherente a su naturaleza, conforme a su tradición y a las exigencias de su misión en el mundo”. Por ello, se le reconocieron al nuevo estado los derechos en todos los aspectos, incluido el de poder tener servicios postales propios. El Estado de la Ciudad del Vaticano fue admitido a la U.P.U. (Unión Postal Universal) el 1 de junio de 1929, y el Gobierno italiano se comprometió a procurarle personal y material para instituir los propios servicios.

El 29 de julio de 1929, se firmó entre el Estado de la Ciudad del Vaticano y el estado italiano una Convención para el cumplimiento de los servicios postales según los acuerdos de Estocolmo del 28 de agosto de 1924, y la Ley Fundamental del Estado y de las Fuentes del Derecho, de emanación pontificia, ns. 1 y 2 respectivamente, del 7 de junio de 1929. La activación del servicio postal vaticano se hizo con ordenanza n. VIII del 30 de julio de 1929, entrando en vigor a partir del 1 de agosto siguiente.

Todas las emisiones vaticanas son sancionadas por ordenanzas que vienen publicadas en las Acta Apostolicæ Sedis, una especie de gaceta oficial de la Santa Sede. Las primeras ordenanzas y Actas, franqueadas y selladas, son objeto de colección y de importante interés filatélico. En un segundo momento fueron autorizadas emisiones postales de tarjetas y aerogramas.