Unidos en el amor a la Iglesia
Cornelio, quizá perteneciente a la noble familia de los Cornelios, fue elegido Papa en el año 251 por sus cualidades de bondad, prudencia y humildad. Antes de su elección, durante el período de sede vacante, Novaciano, un presbítero culto e influyente, había guiado provisionalmente a la Iglesia. A la designación de Cornelio, Novaciano se opuso, acusándole de mostrarse demasiado indulgente con los cristianos que, durante las persecuciones, habían renegado de la fe (los llamados lapsi), provocando así un cisma rigorista.