“El cuidado del agua” y la conservación de las infraestructuras hídricas vaticanas

“El cuidado del agua” y la conservación de las infraestructuras hídricas vaticanas

Quizá pocos sepan que bajo la superficie de los Jardines y de los conjuntos monumentales del Estado de la Ciudad del Vaticano se extiende una «ciudad invisible» del agua: redes de abastecimiento, sistemas de almacenamiento, instalaciones de riego, estaciones de bombeo, válvulas de regulación y grupos de impulsión. Si las más de cien fuentes históricas constituyen el elemento más visible de este sistema, en el subsuelo se despliega una compleja “Distribución de Aguas”, formada por conducciones y circuitos diferenciados que requieren una supervisión constante y actuaciones programadas.

La gestión del agua en el Estado se traduce cada día en el diseño, el mantenimiento y el control riguroso de infraestructuras e instalaciones estratégicas, como ya ha señalado el director de la Dirección de Infraestructuras y Servicios de la Gobernación, el ingeniero Salvatore Farina, al recordar el objetivo de garantizar “la plena funcionalidad, seguridad y puesta en valor de las infraestructuras del Estado de la Ciudad del Vaticano”. A la racionalización de los recursos hídricos se suma, dentro del plan operativo de la Dirección, la supervisión permanente de la red contra incendios, con especial atención a la adecuación de las conducciones de protección y al control de los niveles de almacenamiento, con el fin de salvaguardar un patrimonio histórico, artístico y botánico único en el mundo.

Un plano de mármol, memoria de la ciudad subterránea

Esta atención tiene raíces lejanas y conserva su testimonio más elocuente en un lugar desconocido para la mayoría. En la Estación Hidráulica vaticana, una instalación técnica subterránea que normalmente permanece oculta a quienes recorren los Jardines, se conserva un gran plano de mármol realizado en 1933. El título de la obra constituye, por sí mismo, toda una declaración de intenciones: “Estado de la Ciudad del Vaticano - Plano general - Distribución de Aguas”.

Realizado por la empresa Medici en mármol de Carrara y compuesto por doce paneles, el mapa reproduce con gran precisión la red hidráulica del Estado de aquella época. La propia Estación Hidráulica fue acondicionada entre 1932 y 1933 e inaugurada por Pío XI el 12 de mayo de 1933. Las bombas hidráulicas descansan sobre basamentos de mármoles nobles, como el Verde Alpi, el Rosso Antico d’Italia y la Pietra di Trani, materiales utilizados también para revestir el antiguo cuadro de maniobras. Una elección que revela cómo una instalación esencialmente técnica podía concebirse prestando especial atención también a su calidad arquitectónica, al tiempo que garantizaba el abastecimiento de agua potable, la protección contra incendios, el suministro a las fuentes y el riego de praderas y zonas arboladas.

Redes, fuentes de abastecimiento y almacenamiento estratégico

Al no disponer de reservas hídricas propias suficientes para cubrir la totalidad de sus necesidades, el Estado cuenta con un sistema de abastecimiento diversificado. Para el consumo humano, la alimentación y los usos civiles, el agua procede de la red gestionada por ACEA ATO2, abastecida principalmente por el acueducto Peschiera-Capore.

Para los usos técnicos, el riego de los Jardines y el circuito de las más de cien fuentes históricas, el sistema se abasteció tradicionalmente del antiguo acueducto Trajano-Pablo (Acqua Paola), que captaba agua del lago de Bracciano hasta julio de 2017. Como consecuencia del descenso excesivo del nivel del lago y de las correspondientes disposiciones normativas, que establecieron que sus aguas ya no podían abastecer al Estado de la Ciudad del Vaticano, el suministro de agua no potable está garantizado actualmente por ACEA ATO2 a través de la central de Grotta Rossa.

Junto a las conducciones, los sistemas de almacenamiento desempeñan un papel fundamental. La documentación técnica señala la existencia del gran depósito del Acqua Paola, situado cerca de la Torre de San Juan, construido en 1930 con una capacidad aproximada de dos mil metros cúbicos para el riego y la protección contra incendios, así como de una cisterna de agua potable de cuatro mil metros cúbicos ubicada bajo el edificio León XIII, en la zona de Radio Vaticana.

La red de agua contra incendios, instalada en 1934, se extiende a lo largo de unos treinta kilómetros y cuenta con más de quinientos hidrantes. Se abastece del depósito del Acqua Paola, con una capacidad aproximada de dos mil metros cúbicos y un caudal de hasta cuarenta y cinco litros por segundo, y puede conectarse, cuando sea necesario, al depósito de agua potable de cuatro mil metros cúbicos.

En relación con la concepción técnica y el planteamiento estratégico de las obras, el ingeniero Domenico Sandulli subraya que «cada intervención requiere un esfuerzo colectivo, en el que la digitalización y la innovación tecnológica se convierten en herramientas fundamentales desde las primeras fases de planificación», con el objetivo de «entregar obras sólidas, funcionales y concebidas con la mirada puesta constantemente en el futuro».

Regar sin desperdiciar agua y gestionar las emergencias

Uno de los principales desafíos se encuentra en los Jardines Vaticanos, que ocupan más de la mitad de la superficie del Estado. La modernización del sistema de riego, que se remontaba a 1932-1933, ha permitido incorporar conducciones más resistentes, sistemas automáticos y una distribución precisa del agua.

En los aproximadamente doce kilómetros de setos de boj y evónimo, el riego por goteo, gestionado a distancia mediante un servidor del Servicio de Jardines y Medio Ambiente, ha permitido estimar un ahorro cercano al 60 % de los recursos hídricos. A estas medidas se suma la utilización de agua no potable procedente de pozos internos para el riego de las zonas verdes y la limpieza de las calles.

Las fuentes constituyen la parte más visible de esta infraestructura. Algunas están conectadas a circuitos cerrados en los que el agua se filtra, se somete a tratamientos antical y vuelve a circular mediante bombas eléctricas de bajo consumo.

Un precedente significativo se remonta a julio de 2017, cuando, durante la grave sequía que afectó a Roma y a la región del Lacio, la Gobernación ordenó apagar las fuentes del Estado, incluidas las de los Jardines Vaticanos y la plaza de San Pedro. Fue una decisión de gestión histórica como respuesta a una emergencia hídrica.

Una red que se renueva: digitalización y mantenimiento predictivo

El programa de la Dirección de Infraestructuras y Servicios para 2026 contempla la modernización progresiva de las infraestructuras hídricas y contra incendios de todo el Estado, en colaboración con ACEA ATO2.

La supervisión técnica incorpora tecnologías del Internet de las Cosas (IoT). La conducción subterránea de agua no potable que parte de la estación hidráulica de la plaza Carpegna está sometida a una monitorización continua mediante medidores de nivel y registradores de datos (data loggers) de alta sensibilidad, capaces de detectar variaciones de caudal y flujos anómalos.

En 2023 se llevó a cabo la renovación integral del sistema de distribución hidráulica del Palacio Apostólico, mediante la reforma de la estación de presurización del Patio del Triángulo y de la sala de distribución de agua de la Torre Borgia.

En la primera se instaló un moderno grupo doble de presurización con variadores de frecuencia (inverter) y un sistema de distribución mediante colectores de polipropileno reforzado con fibra (PP-FR). En la segunda se utilizaron colectores de acero antidesgaste Max, sustituyendo el antiguo sistema de distribución basado en la acumulación de agua en depósitos por una moderna red de suministro continuo, dotada de telecontrol a través de un rack de datos.

Como confirmación de la importancia de la conservación del patrimonio y de la presencia permanente sobre el terreno, el ingeniero Carlo D’Alessandris, responsable de la Oficina de Mantenimiento de la misma Dirección, subraya que “una obra bien proyectada requiere un cuidado igualmente atento y constante a lo largo del tiempo”. Se trata de un compromiso cotidiano orientado a “garantizar tanto la continuidad operativa como la máxima fiabilidad y seguridad de los componentes inmobiliarios y tecnológicos de las infraestructuras, en beneficio de toda la comunidad”.

De la técnica a la cultura del cuidado

La gestión del agua se inscribe en el camino señalado por la encíclica Laudato si’ y encuentra un punto de referencia fundamental en la intención de oración del Papa León XIV para el mes de septiembre: “Por el cuidado del agua”.

En su mensaje, el Santo Padre invita a proteger este valioso recurso “con gratitud, justicia y responsabilidad”, recordando que es “un don universal, un derecho sin fronteras”.

En el territorio del Estado, este mensaje se concreta cada día en el mantenimiento de las redes, la diferenciación de los usos del agua, la programación del riego y la modernización progresiva de las instalaciones.

Las competencias de la Dirección se extienden, además, al apoyo técnico de iniciativas culturales como AQVA, el proyecto expositivo de la Biblioteca Apostólica Vaticana dedicado al agua.

La exposición, inaugurada por el Pontífice el pasado 14 de septiembre en el marco del ciclo quinquenal “Catástrofe y maravilla”, cuenta con el apoyo transversal y el asesoramiento interdisciplinar de la Gobernación para su diseño y montaje.

 

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