Abandonado a la Virgen María
La breve existencia de Gabriel de la Dolorosa, marcada por una alegría contagiosa y por un amor intenso a la Virgen María, dejó una huella profunda: ha permanecido en la historia de la Iglesia como el Santo de la sonrisa, capaz de transformar la fragilidad y el dolor en una esperanza igualmente contagiosa.