Defensor de la fe en la Trinidad
Félix I, romano de origen e hijo de un tal Constantino, gobernó la Iglesia como obispo de Roma entre los años 269 y 274. Es recordado por haber promovido la celebración de la Eucaristía sobre los lugares donde reposaban las reliquias de los mártires cristianos y por haber defendido con firmeza la fe en la Trinidad y en la Encarnación de Cristo.