Fue un incansable opositor de la herejía del monotelismo y, como Patriarca de Jerusalén, supo preservar la fe de los cristianos durante la conquista árabe. Se trata de Sofronio, nacido en Damasco, en Siria, hacia el año 550. Desde joven se dedicó al estudio y posteriormente a la enseñanza de las letras y de la retórica.