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León XIV en “La familia de la Gobernación está de fiesta”

Dar la vida y dar amor

Una velada marcada por la alegría y el compartir fue la que vivió el Papa León XIV al encontrarse con padres, abuelos, jóvenes y niños con motivo de “La familia de la Gobernación está de fiesta”, organizada el sábado 5 de septiembre en los Jardines Vaticanos.

El Pontífice se dirigió a los numerosos empleados de la Gobernación y de la Santa Sede presentes, recordando que durante el verano había conocido a muchos de los niños que participaban en la fiesta, quienes incluso habían aprendido un poco de matemáticas. Por este motivo, bromeó con ellos preguntándoles cuánto era “six-seven”. A continuación, se refirió a la importancia de la familia como lugar en el que se manifiesta el amor de Dios. Retomando una reflexión de San Juan Pablo II, describió la familia como el “espejo” en el que Dios se mira y contempla los dos milagros más hermosos, uno es dar la vida y el otro, dar amor.

A su llegada, por el Vicerregente de la Prefectura de la Casa Pontificia, el Agustino Padre Edward Daniang Daleng, fue recibido por Sor Raffaella Petrini, Presidenta de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano; por los Cardenales Fernando Vérgez Alzaga y Giuseppe Bertello, Presidentes eméritos de la Gobernación, por el arzobispo Emilio Nappa y por el abogado Giuseppe Puglisi-Alibrandi, Secretarios Generales. Entre los presentes se encontraba también el Cardenal Ángel Fernández Artime, Proprefecto del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Sor Petrini dirigió un breve saludo al Papa, en el que le agradeció su presencia en la tercera edición de “La familia de la Gobernación está de fiesta”. Destacó asimismo el clima de profunda fraternidad, compartido por las familias de tantos colaboradores que cada día “prestan servicio en la Gobernación con gran dedicación y generosidad”. Esta ocasión, añadió, nos permite “agradecerles a todos de corazón y reafirmar, una vez más, nuestra gratitud y nuestro afecto filial hacia usted, así como reiterarle que para nosotros es una gran alegría servirle y ayudarle, aunque solo sea en una pequeña parte, en la gran misión que el Señor le ha confiado”.

Antes de concluir, León XIV se acercó a la multitud para saludar, estrechar manos y bendecir a numerosos niños. Fue un encuentro en el que los empleados vaticanos compartieron momentos de alegría y fraternidad.

Antes de la llegada del Papa, el Cardenal Giuseppe Bertello, Presidente emérito de la Gobernación, había presidido la concelebración eucarística en la Gruta de Lourdes. En la homilía había comentado el Evangelio de Mateo correspondiente al XXIII Domingo del Tiempo Ordinario e invitado a ser prudentes a la hora de juzgar y a considerar cuántas veces se juzga injustamente a los hermanos. El Cardenal había subrayado la importancia del diálogo, porque en las relaciones con los demás todo debe estar movido por el amor, como recuerda san Pablo. En este sentido, cuando alguien comete un error dentro de la comunidad, debe ser acogido y no condenado. Solo la comunidad, había afirmado, puede juzgar si un hermano es incorregible. Antes de la bendición final, se leyó la oración por la familia que publicamos al pie de esta página.

Entre los concelebrantes se encontraban el Cardenal Fernando Vérgez Alzaga y el Arzobispo Emilio Nappa, junto con los capellanes de las distintas Direcciones y Oficinas Centrales. Don Franco Fontana, coordinador de los capellanes de las Direcciones y Oficinas Centrales, dirigió la celebración.

Para los más pequeños se habían preparado juegos, toboganes hinchables, espacios para dibujar, pompas de jabón y la Aldea de los pequeños bomberos. Para todos hubo malabaristas, música en directo y numerosos puestos gastronómicos. Un momento especial de armonía y comunidad.

 

Oración por la Familia

 

Padre Santo

estamos aquí ante Ti

para alabarte y darte gracias

por el gran don de la familia.

 

Te rogamos

por las familias consagradas

en el sacramento del matrimonio,

para que redescubran cada día la gracia recibida

y, como pequeñas Iglesias domésticas,

sepan dar testimonio de tu Presenc


ama a la Iglesia.

 

Te rogamos por las familias

que atraviesan dificultades y sufrimientos,

por la enfermedad o por tribulaciones

que solo Tú conoces:

sostenlas y hazlas conscientes

del camino de santificación al que las llamas,

para que puedan experimentar

tu infinita misericordia y encontrar nuevos caminos

para crecer en el amor.

 

Te rogamos

por los niños y los jóvenes,

para que puedan encontrarte

y responder con alegría a la vocación que has pensado

para ellos; por los padres y los abuelos,

para que sean conscientes

de que son signo de la paternidad y de la maternidad de Dios

en el cuidado de los hijos que, en la carne y en el espíritu,

 

Tú les confías;

por la experiencia de fraternidad

que la familia

puede ofrecer al mundo.

Señor, haz que cada familia

pueda vivir su vocación a la santidad en la Iglesia

como una llamada

a ser protagonista de la evangelización, al servicio de la vida y de la paz,

en comunión con los sacerdotes

y con todos los estados de vida.

 

Bendice a cada familia.

Amén.

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