La Sala de Conferencias de los Museos Vaticanos acoge el Seminario sobre la Protección de los Menores y de las Personas Vulnerables
Profundamente renovado el ordenamiento vaticano en la materia
En el marco de la Sala de Conferencias de los Museos Vaticanos, con ocasión de la Jornada Mundial de los Derechos de la Infancia y de la Adolescencia, el jueves 20 de noviembre se celebró el Seminario sobre la Protección de los Menores y de las Personas Vulnerables, organizado por la Oficina del Trabajo de la Sede Apostólica (ULSA), en colaboración con el Servicio de Acompañamiento de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, y dirigido al personal de la Curia Romana, de las Instituciones vinculadas a la Santa Sede y de la propia Gobernación.
El encuentro se abrió con la bendición del Cardenal Mauro Gambetti, quien presidió la Eucaristía celebrada en la iglesia de María, Madre de la Familia, situada en el Palacio de la Gobernación.
Al inicio de los trabajos, el Arzobispo Emilio Nappa, Secretario General de la Gobernación, expresó su agradecimiento a todos los participantes, presentes en representación de los respectivos Entes y Oficinas de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano, recordando la importancia de este momento formativo, motivado por la especial atención que la Iglesia dedica a la protección de los menores y de los adultos vulnerables, así como por el compromiso de promover una sensibilización cada vez mayor sobre esta cuestión.
Un reconocimiento por la numerosa participación en el Seminario fue expresado asimismo por monseñor Marco Sprizzi, Presidente de la ULSA, quien recordó el compromiso constante de su Oficina en las actividades de formación del personal y el trabajo conjunto desarrollado, en este ámbito, con el Servicio de Acompañamiento, en cumplimiento de la Ley n.º CCXCVII, de 26 de marzo de 2019, y del Magisterio pontificio, que exhorta a proseguir la labor para que «la dignidad de toda persona, especialmente de los menores y de los más vulnerables, sea protegida y promovida».
En la primera ponencia, la abogada Floriana Gigli, de la Oficina Jurídica de la Gobernación, expuso la legislación vigente en el Estado de la Ciudad del Vaticano, con referencia a la normativa internacional y canónica, centrando su intervención en la protección de los menores y de las personas vulnerables en los actos del papa Francisco. En efecto, durante la última década el ordenamiento vaticano ha sido objeto de una profunda renovación, gracias a la promulgación de disposiciones que han ampliado de manera significativa los derechos y las formas de tutela de los menores, subsanando lagunas existentes en el pasado.
Con este fin, se presentaron los contenidos de las principales intervenciones legislativas en la materia, comenzando por la Ley n.º VIII, de 11 de julio de 2013 - promulgada en adhesión a la Declaración de los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1959 y ratificada por la Santa Sede, en nombre propio y del Estado de la Ciudad del Vaticano, el 20 de abril de 1990 - , que dedica íntegramente su Título II a los «Delitos contra los Menores», contemporánea al motu proprio Ai nostri tempi, mediante el cual se amplió el ámbito de los sujetos susceptibles de sanción penal por delitos de abuso contra menores, como consecuencia de la denominada «canonización» de la normativa penal.
Posteriormente, se profundizó en el contenido de los tres actos firmados por el papa Francisco en la misma fecha del 26 de marzo de 2019: la Ley n.º CCCXCVII sobre la protección de los menores y de las personas vulnerables, el motu proprio sobre la protección de los menores y de las personas vulnerables y las Líneas Guía del Vicariato de la Ciudad del Vaticano. Dicha normativa reforzó la disciplina penal y procesal en defensa de los más débiles, introduciendo, entre otros aspectos, la equiparación de la «persona vulnerable» al menor, la persecución de oficio de los delitos contra los menores, la ampliación de los plazos de prescripción y, de manera especial, la obligación de denuncia para los funcionarios públicos.
Se citaron, asimismo, otros textos firmados por el papa Francisco que confirman su firme compromiso en la lucha contra la «lacra» de los abusos a menores, como el motu proprio Como una madre amorosa, de 5 de septiembre de 2016, el motu proprio Vos estis lux mundi, de 7 de mayo de 2019, actualizado el 25 de marzo de 2023, y el quirógrafo para la institución de la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores, de 22 de marzo de 2014. Finalmente, se definió el concepto de abuso en sus diversas manifestaciones, ilustrando a los participantes los modos de identificar y denunciar posibles situaciones de maltrato.
El doctor Paolo Maurizio Soave, Subdirector de la Dirección de Sanidad e Higiene, profundizó en los contenidos del Decreto DXII del Presidente de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, mediante el cual se promulgaron las Líneas Guía del Servicio de Acompañamiento, instituido en el seno de la misma Dirección de Sanidad e Higiene. A este respecto, se recordaron los principios, las finalidades y la organización del Servicio, subrayando el carácter multidisciplinar de la actividad de apoyo y protección de los menores y de las personas vulnerables. La prestación de los servicios contempla, en efecto, un itinerario médico, psicológico, espiritual y jurídico, que incluye también eventuales evaluaciones especializadas, orientadas a la mejor «atención» del más débil. En tiempos recientes, gracias al compromiso de los Órganos de Gobierno del Estado de la Ciudad del Vaticano, el Servicio se ha dotado de nuevos espacios destinados a la acogida inicial y a las sucesivas fases del acompañamiento en el Palacio Belvedere, capaces de garantizar la necesaria confidencialidad para la adecuada tutela del menor o de la persona vulnerable.
De especial relevancia fue la intervención de la profesora Daniela Pia Rosaria Chieffo, psicóloga y psicoterapeuta de la Dirección de Sanidad e Higiene y profesora asociada de Psicología General en la Universidad Católica del Sagrado Corazón, quien ilustró los indicadores de riesgo y los factores de protección capaces de reducir su impacto negativo, así como las actividades de prevención. La profesora aclaró además el concepto de «vulnerabilidad» en sus diversas acepciones y aportó valiosos elementos para la evaluación de la realidad, describiendo los indicadores predictivos que pueden señalar la presencia de una posible situación de maltrato, junto con los modelos de conducta que conviene adoptar en tales circunstancias y las oportunas recomendaciones.
Tras la pausa para el café, los trabajos prosiguieron con la intervención del Obispo Luis Manuel Alí Herrera, Secretario de la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores, comprometido desde hace quince años en la defensa de los más indefensos. Monseñor Herrera recordó los avances logrados en este ámbito a nivel mundial, pese a las comprensibles dificultades y resistencias culturales, la atención constante de los Pontífices a esta problemática y el compromiso de la Comisión que, perseverando en un camino solidario, ofrece apoyo a las Iglesias locales en la creación de entornos seguros para menores y adultos vulnerables, también a través de iniciativas como Memorare.
Por último, el doctor Stefano Mattei, oficial de la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores, profundizó en los contenidos del trabajo de la Comisión, articulado en cuatro ámbitos: política, informe anual, propuestas y Memorare, desarrollados a lo largo de las cuatro directrices fundamentales de la verdad, la justicia, la reparación y las reformas institucionales. Al subrayar el apoyo prestado por la Comisión a la elaboración de las líneas guía de las Iglesias locales, citó asimismo ejemplos virtuosos de buenas prácticas.
La última parte del Seminario estuvo dedicada a un amplio espacio de diálogo, reservado a preguntas, debate y consideraciones finales. Los participantes pudieron confrontarse con los ponentes para profundizar en los temas tratados y expresar, al término de los trabajos, su agradecimiento por la iniciativa promovida en torno a una cuestión de especial delicadeza.
En el momento de la clausura, Monseñor Sprizzi y Monseñor Nappa expresaron su agradecimiento a todo el equipo organizador y, de manera particular, al personal de la Oficina de Eventos de los Museos Vaticanos, por la disponibilidad y profesionalidad demostradas, acogiendo la invitación, formulada desde diversos ámbitos, a continuar el itinerario formativo sobre temas de profundo interés humano.
