Capilla Sixtina: el “Juicio Universal” de Miguel Ángel en mantenimiento extraordinario
Con la contribución del Capítulo de Florida de los Patrons of the Arts in the Vatican Museums
Con el fin de proceder a la eliminación de los depósitos y a la recuperación de la calidad cromática y luminística deseada por Miguel Ángel, el Juicio Universal, conservado en la Capilla Sixtina, será sometido a una intervención de mantenimiento extraordinario. Durante aproximadamente tres meses, la obra maestra de Miguel Ángel será objeto de un tratamiento de limpieza.
De este modo, se restituirá plenamente la complejidad formal y expresiva de la obra y se renovará, a casi treinta años de distancia, el asombro que acompañó la conclusión del gran proceso de restauración del siglo XX.
Ya han comenzado las operaciones de montaje del andamiaje, mientras que la Capilla Sixtina permanecerá siempre abierta, continuando la acogida de fieles y visitantes. De hecho, los restauradores del Laboratorio de Restauración de Pinturas y Materiales Leñosos de los Museos Vaticanos llevarán a cabo las operaciones de limpieza tras un lienzo que reproduce en alta definición la imagen del propio Juicio.
Tal como ha declarado Barbara Jatta, Directora de los Museos y de los Bienes Culturales:
«A unos treinta años del último intervención conservativa sobre el Juicio Universal de la Capilla Sixtina, completada en 1994 bajo la supervisión del Director General Carlo Pietrangeli y ejecutada por el Jefe Restaurador del Laboratorio de Restauración de Pinturas y Materiales Leñosos de los Museos Vaticanos, Gianluigi Colalucci, dará comienzo, con una duración aproximada de tres meses, un mantenimiento extraordinario de la obra maestra de la madurez de Miguel Ángel».
Por su parte, Fabrizio Biferali, Conservador del Departamento de Arte de los siglos XV-XVI, ha subrayado que el Juicio Universal fue encargado a Buonarroti en 1533 por Clemente VII para la pared del altar de la Capilla Sixtina. La obra se inició , ha explicado, «únicamente con el nuevo Pontífice Pablo III, quien nombró al artista toscano supremum architectum, sculptorem et pictorem del Palacio Apostólico, liberándolo de las obligaciones contractuales relativas a la tumba de Julio II para que pudiera dedicarse exclusivamente a la empresa sixtina. Miguel Ángel comenzó a pintar la escena en el verano de 1536 y llevó a término la inmensa obra (aproximadamente 180 m² de superficie y 391 figuras) en el otoño de 1541. El 31 de octubre de ese mismo año, Pablo III pudo celebrar las vísperas solemnes ante aquella extraordinaria pintura que, como escribiría Giorgio Vasari, “llenó de estupor y maravilla” a toda Roma».
Asimismo, Paolo Violini, Jefe Restaurador del Laboratorio de Restauración de Pinturas y Materiales Leñosos, ha señalado que el Juicio Universal «se encuentra hoy en el centro de una específica campaña de mantenimiento, necesaria debido a la presencia de una difusa veladura blanquecina, producida por la deposición de micropartículas de sustancias extrañas transportadas por los movimientos de aire, que con el tiempo ha atenuado los contrastes de claroscuro y uniformado las cromías originales del fresco».
Con el fin de salvaguardar las superficies pintadas al fresco, el Laboratorio de Restauración ha promovido, de hecho, un programa de mantenimiento preventivo de todo el conjunto decorativo, mediante la eliminación sistemática de los depósitos acumulados a lo largo del tiempo.
La intervención de mantenimiento extraordinario, que involucra también al Gabinete de Investigaciones Científicas, a la Oficina del Conservador y al Laboratorio Fotográfico, es posible gracias a la generosa contribución del Capítulo de Florida de los Patrons of the Arts in the Vatican Museums.
