Ya era considerada santa hasta el punto de ser citada por Dante Alighieri en la Divina Comediapoco después de su muerte. Se trata de Zita, a quien el poeta no solo considera ya santa en su tiempo, sino que la identifica con la ciudad de Lucca. En efecto, hace referencia a “¡uno de los ancianos de Santa Zita!” en el canto XXI del Infierno. Los “ancianos” eran diez magistrados que gobernaban Lucca, y Dante sitúa a uno de ellos entre los condenados por el pecado de la corrupción.
Juan, cuyo nombre significa “Dios nos ha comunicado gracia” y definido por Pablo como “una columna de la Iglesia” (Gal 2,9), era originario de Galilea, probablemente cerca del lago de Tiberíades.
Con una audaz novedad para el siglo XVI, Santa Ángela Mérici propuso un modelo inédito de consagración femenina: no en el claustro, sino en el mundo. Para ello, fundó la Compañía de Santa Úrsula, ofreciendo a las mujeres una nueva forma de entrega a Dios. Con gran sensibilidad hacia los signos de los tiempos, centró su visión en el modelo de la Iglesia primitiva, en la vida de los Apóstoles y de las primeras comunidades cristianas, abriendo así el camino a la devotio moderna.
La breve existencia de Gabriel de la Dolorosa, marcada por una alegría contagiosa y por un amor intenso a la Virgen María, dejó una huella profunda: ha permanecido en la historia de la Iglesia como el Santo de la sonrisa, capaz de transformar la fragilidad y el dolor en una esperanza igualmente contagiosa.
Es definido como “custodio de la exactitud”, es decir, custodio de la verdadera fe, y también como “sello de los Padres”. Se trata de san Cirilo, nacido probablemente en Alejandría hacia el año 370. Pasó algunos años en un monasterio y, posteriormente, en el año 403, aparece junto a su tío Teófilo, obispo de Alejandría, en Constantinopla, donde participó en el llamado Sínodo de la Encina, durante el cual fue condenado y depuesto el patriarca san Juan Crisóstomo.
Ruperto procedía de la alta nobleza franca y estaba emparentado con la familia real merovingia (posiblemente pertenecía a la familia de los Robertinos). A finales del siglo VII, ejercía como obispo de Worms. El duque de los bávaros, Teodón II (+718), lo invitó a Baviera y le confió importantes responsabilidades eclesiásticas y políticas. Ruperto estaba emparentado con la esposa del duque, Folcaida. En la ciudad ducal bávara de Ratisbona, Ruperto convirtió al duque y a su séquito al cristianismo. Según la tradición, él mismo bautizó al duque, motivo por el cual se le conoce como el Apóstol de los bávaros.
Un monje enviado por el Papa Gregorio Magno para evangelizar a los paganos. Llegó a ser el gran reevangelizador de la antigua Britania y, al mismo tiempo, el primer arzobispo y primado de Inglaterra. Es San Agustín de Canterbury, conocido en el mundo por el nombre de la abadía que él mismo fundó y en la que fue sepultado.
Virgilio, nacido en Irlanda en el siglo VIII, pertenecía a la tradición de los monjes itinerantes que abandonaban su tierra para emprender largos peregrinajes religiosos. Partió hacia el año 743 con la intención de llegar a Palestina, pero interrumpió el viaje.
Evaristo es tradicionalmente considerado el quinto Obispo de Roma, sucesor directo de san Clemente I, según las listas episcopales transmitidas por Ireneo de Lyon y Eusebio de Cesarea. En algunas variantes de dichas listas, que sitúan a Anacleto/Cleto después de Clemente, Evaristo aparece como su sucesor inmediato.
Descubrió el camino más fácil, breve y seguro para llegar a Jesucristo y permanecer fiel a las promesas del bautismo: la Virgen María. Así, San Luis María Grignion de Montfort propuso a los fieles la consagración a Jesús por medio de la Madre de Dios. Escribía en su célebre Tratado de la verdadera devoción a María: «Por medio de la Santísima Virgen María vino Jesucristo al mundo, y es también por medio de ella como debe reinar en el mundo».
Los Santos Inocentes son los niños de Belén que perdieron la vida a causa de la furia del rey Herodes, convirtiéndose así en las primeras víctimas inocentes vinculadas al nacimiento de Cristo. No con palabras, sino con su sangre, ofrecieron un testimonio silencioso de fe y de sacrificio.
«Como no podemos saber qué es Dios, sino más bien qué no es, no podemos investigar cómo es, sino más bien cómo no es». Así escribía Santo Tomás de Aquino. Nació en 1225 en Roccasecca, provincia de Frosinone, en el seno de una de las familias más importantes de Italia. Al ser el menor de la familia, fue destinado a la vida eclesiástica y, a los cinco años, ingresó en Montecassino como uno de los pueri oblati. A los quince años, comenzó sus estudios en la Universidad de Nápoles, donde se formó en filosofía aristotélica, gramática, ciencias naturales, ciencia árabe y filosofía griega.
Un testimonio luminoso de pobreza evangélica vivida en el ocultamiento y en la radicalidad: así se manifiesta la vida de la beata Antonia de Florencia. Nacida en la capital toscana en los primeros años del siglo XV, contrajo matrimonio siendo muy joven. Quedó viuda al poco tiempo y, madre de un hijo, afrontó con valentía su nueva condición, dedicándose a la educación del niño. Sin embargo, en su interior fue madurando lentamente un deseo más profundo, que la llevó a no contraer nuevas nupcias, a pesar de las presiones de su entorno.
«San Ireneo de Lyon, venido de Oriente, ejerció su ministerio episcopal en Occidente: fue un puente espiritual y teológico entre los cristianos orientales y occidentales. Su nombre, Ireneo, expresa aquella paz que viene del Señor y que reconcilia, reintegrando en la unidad». Así describió el papa Francisco a san Ireneo de Lyon en el decreto por el que le confirió el título de doctor de la Iglesia.
«A Alberico sucedió Esteban, inglés de nacimiento, ardentísimo amante y fidelísimo ejemplo de piedad, de pobreza y de disciplina regular. Su vida confirmó cuán verdadero es lo que está escrito: Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a su clamor» (Exordium Cistercii, II). Así se lee en los orígenes de Cîteaux acerca de san Esteban Harding, tercer abad del Novum Monasterium, al que dio sólidos fundamentos con la célebre Charta Caritatis, que constituye uno de los estatutos fundamentales de la Orden del Císter.
No se tienen noticias ciertas sobre la vida de Emilio. La tradición lo sitúa en torno al siglo I y lo identifica como obispo de Cagliari.
San Jacobo de la Marca, nacido como Domenico Gangale el 1 de septiembre de 1393 en Monteprandone, en la región de Ascoli, pasó su juventud dedicado al estudio. Asistió primero a las escuelas de Ascoli Piceno y posteriormente a la Universidad de Perugia, donde obtuvo el grado en Derecho civil y canónico.
Los dos apóstoles Simón y Judas Tadeo están unidos por la misma festividad. Es posible que el motivo se deba a su apostolado común en Mesopotamia y Persia, donde fueron a proclamar el Evangelio. No tenemos mucha información cierta sobre ellos, lo que sabemos es lo que se encuentra en el Nuevo Testamento.
Una mujer que se consumió en el amor a la Iglesia, que entregó todas sus energías a sus miembros, comenzando por el Sucesor de Pedro, los obispos, los sacerdotes, los consagrados y los laicos. Esta es Catalina de Siena, proclamada por Pablo VI en 1970 Doctora de la Iglesia, siendo la segunda mujer en recibir tal título, después de Santa Teresa de Jesús.
La Fiesta de la Sagrada Familia, formada por Jesús, María y José, se celebra el domingo siguiente a la Navidad. La razón es sencilla: mientras que en Navidad contemplamos el nacimiento del Hijo de Dios en Belén, rodeado de María y José, en la celebración de hoy, la Iglesia conmemora la vida cotidiana de la familia en Nazaret.
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