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  • 19 de noviembre: Santa Matilde de Hackeborn

    El ruiseñor de Dios

    Entre las figuras más luminosas del monasterio de Helfta en el siglo XIII sobresale Matilde de Hackeborn, mujer de espiritualidad extraordinaria y voz singular de la mística medieval.

  • 19 de octubre: San Pablo de la Cruz

    Una vida marcada por la Pasión de Cristo

    La figura de Cristo sufriente representó el núcleo silencioso, pero poderoso, de su existencia espiritual, la fuerza interior de su celo apostólico y la chispa de la que nació la misión de la comunidad religiosa que fundó. No cabe duda de que san Pablo de la Cruz es el santo de la Pasión de Jesucristo.

  • 2 de abril: San Francisco de Paula

    Un ermitaño, defensor de los pobres y oprimidos

    Es conocido como un gran taumaturgo. Su vida está plagada de prodigios que realizó, sobre todo, en favor de los pobres y oprimidos, convirtiéndose en su defensor. Se trata de San Francisco de Paula, llamado así por haber nacido en la localidad calabresa de Paola, el 27 de marzo de 1416, en el seno de una familia católica de terratenientes. Desde temprana edad, la presencia de Dios irrumpió en su existencia. Ya adultos, sus padres recurrieron a la intercesión de san Francisco de Asís para obtener descendencia. Cuando nació su primogénito, en señal de gratitud al Santo, le pusieron por nombre Francisco.

  • 2 de diciembre: Santa Bibiana, mártir

    Firme ante la persecución

    La historia de Santa Bibiana, como sucede con muchos mártires de los primeros siglos, emerge más de la tradición que de fuentes históricas ciertas. Una de las primeras huellas documentales aparece en el Liber Pontificalis, donde se recuerda que el papa Simplicio hizo erigir una basílica dedicada a la joven mártir, situada junto al Palatium Lucianum y destinada a acoger sus reliquias. Esta iglesia está aún presente en Roma, no lejos de la estación de Termini.

  • 2 de enero: San Basilio Magno

    Padre de numerosos monjes

    En el siglo IV, en una Capadocia atravesada por profundas tensiones doctrinales y políticas, emergió la figura de Basilio, llamada a dejar una huella duradera en la vida de la Iglesia. Nacido en el año 329 en Cesarea, en un entorno culto y profundamente cristiano, recibió desde la infancia una educación en la que la fe y la cultura clásica no aparecían como realidades opuestas, sino como instrumentos complementarios al servicio de la verdad. Su familia, marcada por una extraordinaria intensidad espiritual, constituyó el primer terreno en el que maduró su vocación.

  • 2 de febrero: Presentación de Jesús en el Templo

    Cristo, luz del mundo

    La Iglesia celebra la Presentación de Jesús en el Templo, cuarenta días después de la Navidad. Esta festividad es más conocida como la Candelaria o fiesta de la luz, ya que está iluminada por el versículo del Evangelio de Lucas (2, 22-40), donde Simeón profetiza que Jesús es “luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”.

  • 2 de julio: Beato Juan Becchetti de Fabriano

    Teólogo al servicio de la pastoral

    Impresionado por el ejemplo de su primo Pedro, algunos años mayor que él, Juan Becchetti ingresó siendo muy joven en el convento de los Agustinos de Fabriano, en la región italiana de Las Marcas. Se desconoce la fecha exacta de nacimiento de este religioso, que puede situarse en la segunda mitad del siglo XIV.

  • 2 de junio: San Erasmo, obispo

    Mártir de Cristo

    Las noticias sobre la vida de san Erasmo son escasas y proceden principalmente de una Passio del siglo VI. Se desconoce la fecha de su nacimiento. La tradición lo presenta como obispo de Antioquía. Cuando estallaron las persecuciones contra los cristianos, permaneció oculto durante siete años en una cueva. Descubierto y arrestado por negarse a ofrecer sacrificios a los dioses paganos, fue encarcelado.

  • 2 de mayo: San Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia

    El defensor del Credo niceno-constantinopolitano

    Un obispo solo contra todos, incluso contra el emperador, en defensa del Credo niceno-constantinopolitano, sin temer al exilio, a la marginación ni a la persecución. Así fue san Atanasio, firme defensor de la ortodoxia de la fe frente a la herejía arriana.

    Nacido hacia el año 298 en las cercanías de Alejandría, Egipto, se formó en literatura griega y en filosofía. Muy joven entró al servicio de la Iglesia, donde ejerció durante seis años el ministerio de lector. Ordenado diácono, el patriarca Alejandro lo nombró su secretario personal.

  • 2 de noviembre: Conmemoración de los Fieles Difuntos

    Memoria y oración

    Los últimos días de octubre y los primeros de noviembre han sido desde antiguo considerados un tiempo especial para conmemorar a los difuntos. Una de las antiguas creencias que explican esta elección sostiene que el Diluvio Universal —según la tradición— habría tenido lugar precisamente en este período del año, quedando así simbólicamente asociado a la muerte y al recuerdo.

  • 2 de octubre: Santos Ángeles Custodios

    Mensajeros al servicio de Dios

    En la Biblia, la presencia de los ángeles es constante y recorre toda la historia de la salvación. Muchos episodios se refieren a su acción y a su papel como instrumentos y mensajeros de Dios. Baste recordar, en el Antiguo Testamento, la lucha de Jacob con el ángel, de quien recibe el nombre de Israel (Gn 32,25-29), y la escalera, soñada por él, que desde la tierra tocaba el Cielo y era bajada y subida por multitud de ángeles (Gn 28,12). Pero también el ángel que sale al encuentro de la esclava Agar y le anuncia el nacimiento de Ismael (Gn 16,7ss); o el ángel que precede al pueblo de Israel en su peregrinación por el desierto (Ex 14,19). Y de nuevo los dos ángeles que sacan a Lot y su familia de Sodoma (Gn 19, 1ss), o la intervención del ángel que detiene la mano de Abraham a punto de sacrificar a su hijo Isaac (Gn 22, 11-13). O también Daniel, que fue salvado de las llamas del horno por un ángel (Dan 3, 49), o el ángel que trae alimento al profeta Elías en el desierto (1 Re 19, 5-10).

  • 2 marzo: Santa Inés de Bohemia

    La princesa que eligió la pobreza

    Inés de Bohemia nació en Praga en 1211, hija del rey Přemysl Otakar I y de la reina Constanza de Hungría. Su hermano ascendió al trono de Bohemia con el nombre de Wenceslao I.

    A los tres años, para recibir una educación acorde con su rango, fue confiada al monasterio cisterciense de Třebnice, donde vivía su tía, santa Eduvigis. Fue ella quien la introdujo en el conocimiento de Cristo y en la vida de oración.

  • 20 de abril: Santa Inés de Montepulciano

    Al servicio de la paz en nombre de Cristo

    La fuente biográfica más fiable sobre santa Inés Segni es la Legenda, escrita en 1366 por el dominico beato Raimundo de Capua, quien vivió durante cuatro años en Montepulciano como rector del monasterio fundado por la Santa. Pudo recoger los testimonios de algunas religiosas y de muchas personas que la habían conocido. Consultó también los documentos del archivo del monasterio.

  • 20 de diciembre: San Domingo de Silos, abad

    Renovador de la vida cenobítica

    San Domingo Manso, llamado de Silos por su prolongada permanencia en el monasterio que acabaría llevando su nombre, nació en torno al año mil en la pequeña localidad riojana de Cañas, en España. Su infancia transcurrió entre pastos y rebaños, pero mientras vigilaba las ovejas de su familia comenzó a germinar en él una profunda atracción por la vida sagrada. Fue acogido por el sacerdote del lugar, quien lo tomó bajo su tutela y fue modelando pacientemente su formación. Al cumplir veintiséis años, el obispo de Nájera lo ordenó presbítero.

  • 20 de enero: San Sebastián, mártir

    No temáis a quienes pueden matar el cuerpo, pero no el alma

    No disponemos de mucha información sobre la vida de San Sebastián. En la Passio Sancti Sebastiani Martyris, texto atribuido durante mucho tiempo a San Ambrosio de Milán (340-397), se afirma que, hacia el año 250, nació y creció en Milán, hijo de un padre originario de Narbona y de madre milanesa. Educado en la fe cristiana, se trasladó a Roma en el año 270 y se alistó en el ejército alrededor del 283, llegando a ser tribuno de la primera cohorte de la guardia imperial. Al no sospechar de su fe, los emperadores Maximiano y Diocleciano le confiaron importantes responsabilidades.

  • 20 de febrero: Santa Jacinta Marto

    Un corazón generoso ofrecido a Dios

    Jacinta Marto nació el 11 de marzo de 1910 en Aljustrel, Portugal, y desde muy pequeña manifestó un carácter afectuoso y abierto. Poseía, además, una sensibilidad particularmente aguda, que la llevaba a contemplar la belleza de la naturaleza y a interesarse vivamente por el sufrimiento de los pobres y de los enfermos. De modo especial, sentía un profundo afecto por su prima Lucía dos Santos.

  • 20 de julio: San Apolinar, Obispo y mártir

    Incansable misionero del Evangelio

    San Apolinar, considerado el primer obispo de Rávena, vivió hacia mediados del siglo II. Antiguas inscripciones halladas en la zona de Classe atestiguan la existencia, ya en tiempos muy remotos, de una comunidad cristiana bien estructurada en la ciudad.

  • 20 de junio: San Juan de Matera, abad

  • 20 de marzo: San Juan Nepomuceno, mártir

    Símbolo de fidelidad a la verdad y a la libertad de la Iglesia

    San Juan Nepomuceno nació en 1330 (o en 1345, según las fuentes) en Nepomuk, una localidad situada en la actual República Checa. Desde joven se distinguió por su inteligencia y, en 1387, se doctoró en Derecho Canónico en la Universidad de Padua. Nunca buscó la carrera eclesiástica por ambición personal, sino que abrazó su vocación con humildad. Desempeñó diversos cargos, entre ellos párroco y canónigo de la catedral de San Vito de Praga, sin obtener nunca provecho económico alguno.

  • 20 de mayo: San Bernardino de Siena

    El Apóstol del Nombre de Jesús 

    Recorrió la Italia de su tiempo predicando e invitando a la conversión, a la reconciliación y al regreso a Dios. Fue un apóstol de la devoción al Nombre de Jesús, que condensó en el trigrama “IHS”, inscrito en el interior de un sol con doce rayos. Es Bernardino de Siena, fraile menor de la Observancia, quien procuró, en primer lugar, reconducir a sus conciudadanos a la amistad con Dios, y después, a las multitudes que acudían a escuchar sus sermones en toda la Península.

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