2 de julio: Beato Juan Becchetti de Fabriano
Teólogo al servicio de la pastoral
Impresionado por el ejemplo de su primo Pedro, algunos años mayor que él, Juan Becchetti ingresó siendo muy joven en el convento de los Agustinos de Fabriano, en la región italiana de Las Marcas. Se desconoce la fecha exacta de nacimiento de este religioso, que puede situarse en la segunda mitad del siglo XIV.
Dedicado a la formación intelectual y espiritual, fue enviado por sus superiores a la Universidad de Oxford, donde perfeccionó sus estudios de Teología y obtuvo el grado de Maestro en 1385. En aquella universidad fue testigo de las intensas controversias promovidas por John Wycliffe contra la jerarquía eclesiástica, que dieron origen al movimiento herético de los lolardos.
En ese contexto comprendió que el estudio debía ir siempre acompañado de la piedad y de la obediencia al Magisterio de la Iglesia. Tras varios años de docencia, en 1392 fue nombrado Regente del Estudio agustiniano de Perugia. Escribió diversas obras filosóficas, teológicas y comentarios a la Sagrada Escritura.
Nunca dejó de dedicar tiempo a la predicación, la oración y la meditación. Realizó una peregrinación a Tierra Santa. Para permitir que los fieles que no podían viajar a los Santos Lugares revivieran espiritualmente aquella experiencia, hizo construir en el convento de San Agustín de Fabriano un oratorio dedicado al Santo Sepulcro, situado en el claustro. En 1420 desempeñaba el cargo de Rector del convento de Fabriano.
Murió poco después de 1420 y sus restos mortales, junto con los de su primo Pedro, fueron expuestos en la iglesia de San Agustín. En 1591, durante una epidemia de peste, el Ayuntamiento de Fabriano participó en una procesión para implorar la intercesión del beato Juan. Obtenida la gracia, el Ayuntamiento financió doce años de celebraciones de acción de gracias. En 1835, Gregorio XVI confirmó su culto.
