Marta, María y Lázaro eran hermanos. Cuando hospedaron al Señor en Betania, Marta lo sirvió con esmero y María lo escuchó con devoción; con sus oraciones pidieron la resurrección de su hermano.
«Según nos transmitieron los Padres, sabemos que su pasión no se produjo el mismo día, pero el día en que Pablo sufrió el martirio coincidió con el natalicio de Pedro. Por natalicio no entiendo el día en que salió del vientre de su madre hacia la vida terrena, sino aquel en que salió de los lazos del cuerpo hacia la luz de los ángeles.
Las principales informaciones sobre la vida de Saturnino proceden de la Passio Saturnini, un texto anónimo compuesto hacia mediados del siglo V, redactado aproximadamente doscientos años después de su martirio. Según este relato, Saturnino habría llegado desde África y alcanzado Tolosa hacia el año 250, durante el consulado de Decio y Grato, donde fue elegido como guía de la comunidad cristiana local.
San Honorato es una figura central en la historia de la Iglesia vercelense, recordado por su profunda espiritualidad, su entrega al servicio eclesial y el vínculo privilegiado que le unió a dos grandes santos: Eusebio y Ambrosio. Originario de la comunidad monástica fundada por San Eusebio en Vercelli, Honorato fue su discípulo y compañero de exilio durante las persecuciones arrianas. Aquel ambiente ascético y formativo le preparó para desempeñar un papel destacado en la vida de la Iglesia.
Anunciadores de los misterios de Dios
Contemplativos de la gloria de Dios y mensajeros de la Buena Nueva. Así son los tres Arcángeles que se celebran el 29 de septiembre. Sus nombres reflejan su misión, no su naturaleza. Son los mensajeros del Señor, encargados de anunciar su voluntad, y forman parte, junto con los Santos, de la "multitud inmensa de adoradores del Dios viviente".
Lidia es una santa cuyo nombre no figura en ningún martirologio oficial, pero que encontramos en una célebre página de los Hechos de los Apóstoles, escrita por el evangelista san Lucas.
Conocido como el “San Pablo de las Indias”, Patrono de las Misiones y gran evangelizador de Asia, Francisco de Jassu y Javier, más conocido como Francisco Javier, fue uno de los primeros y más cercanos seguidores de San Ignacio de Loyola.
A comienzos del siglo V, en el territorio que habría de convertirse en el corazón del futuro París, nació una mujer destinada a ejercer una influencia singular en la vida religiosa y civil de la ciudad. Genoveva creció en un entorno sencillo, pero desde la infancia manifestó una temprana inclinación hacia la vida consagrada. Siendo aún niña fue reconocida como perteneciente a Dios y, al alcanzar la madurez, eligió vivir como virgen consagrada sin retirarse a un monasterio, plenamente integrada en el tejido urbano y social, dedicando su existencia a la oración, la penitencia y el servicio a los necesitados.
No se dispone de información precisa sobre la figura de San Blas de Sebaste.
Lo que sabemos proviene de los Actas de San Blas, escritos en griego. Blas estudió filosofía en su juventud, ejerció como médico en Sebaste, en Armenia, su ciudad natal, y gozaba de gran estima. Cuando el obispo de la ciudad falleció, fue elegido por aclamación popular como su sucesor.
Tomás, llamado también Dídimo —que significa “Mellizo”—, formaba parte del reducido grupo de discípulos escogidos por Jesús desde los albores de su vida pública. Era uno de los Doce Apóstoles, como subraya el evangelista san Juan. Es precisamente este mismo evangelista quien nos lega varios pasajes esclarecedores sobre la personalidad de Tomás.
Los apóstoles Felipe y Santiago el Menor se conmemoran el mismo día porque sus reliquias fueron depositadas juntas en la Basílica de los Santos Doce Apóstoles, en Roma.
De Santiago, hijo de Alfeo, llamado “el Menor” por ser de menor estatura que el otro Santiago —el hijo de Zebedeo y hermano del evangelista san Juan—, sabemos muy poco. Lo cierto es que fue uno de los primeros discípulos de Jesús.
La tradición sostiene que era pariente de Jesús, quizás aquel primo al que hace referencia el evangelista san Mateo (Mt 13, 55).
San Martín de Porres nació en Lima, Perú, el 9 de diciembre de 1579 y fue bautizado en la iglesia de San Sebastián. Durante los primeros años de su vida vivió con su madre —una antigua esclava de origen africano— y con su hermana Juana en condiciones difíciles, a pesar de haber sido reconocido por su padre. Cuando Martín tenía unos ocho años, su padre, Juan de Porres, noble español, decidió finalmente ocuparse de su educación, llevando a sus hijos con él a Guayaquil, en el actual Ecuador, donde pudieron vivir en mejores condiciones.
Gerardo de Brogne se impuso como una figura carismática, estimada por las grandes familias de Lotaringia y de Flandes. Durante veinticinco años recorrió incansablemente estas tierras, renovando más de una docena de comunidades religiosas.
Fraile dominico, gran asceta y firme impulsor de la Contrarreforma, San Pío V publicó el Catecismo y promulgó el Breviario y el Misal Romano —que desde entonces llevaron su nombre— aplicando fielmente los decretos del Concilio de Trento. Su nombre de nacimiento era Antonio Ghislieri, y fue elegido Papa en 1566.
Un contemplativo al servicio de la comunidad eclesial, comprometido con la promoción de reformas e iniciativas pastorales, fiel a la Regla benedictina y al Ora et labora. Así fue el cardenal Ildefonso Schuster, en el siglo Alfredo, nacido en Roma el 18 de enero de 1880, en el seno de una familia de origen bávaro. Siendo aún niño, perdió a su padre. Gracias a la ayuda de un noble, ingresó con solo once años como alumno en el monasterio benedictino de San Pablo Extramuros. Poco después decidió hacerse monje e inició el noviciado el 13 de noviembre de 1898, tomando el nombre de Ildefonso.
Félix I, romano de origen e hijo de un tal Constantino, gobernó la Iglesia como obispo de Roma entre los años 269 y 274. Es recordado por haber promovido la celebración de la Eucaristía sobre los lugares donde reposaban las reliquias de los mártires cristianos y por haber defendido con firmeza la fe en la Trinidad y en la Encarnación de Cristo.
San Pedro Crisólogo nació probablemente en Forum Cornelii (la actual Imola), hacia el año 380. Fue iniciado en la fe cristiana y ordenado diácono por el obispo Cornelio de Imola. Entre los años 424 y 429, fue nombrado obispo de Rávena por Sixto III, en un momento en que Rávena, desde el año 404, era la sede del emperador del Imperio romano de Occidente. Fue el primer obispo metropolitano de Rávena que no procedía del Oriente.
La memoria de los primeros mártires de la Iglesia de Roma se celebra inmediatamente después de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo. Esta conmemoración ha estado siempre vinculada al lugar donde se hallaba el circo construido por el emperador Calígula, más tarde conocido como el Circo de Nerón. Se encontraba en los jardines de Agripina —madre de Calígula—, en la vertiente meridional de la colina vaticana, desde donde partían las vías Aurelia, Cornelia y Triumphalis.
Una mujer “fuerte” que, movida por el soplo del Espíritu, obedeció la voz del Señor que la llamaba a liberar a su pueblo y a devolver la confianza en Él a los que vivían en la desolación. Laica, consagrada en la virginidad pero fuera de un claustro, Juana de Arco se vio inmersa en los conflictos más dramáticos de la Iglesia y de la sociedad de su tiempo. Murió trágicamente, condenada como hereje en un proceso farsa de intención puramente política, cuyo desenlace —la hoguera en la plaza del viejo mercado de Ruan— estaba escrito incluso antes de comenzar.
Los Evangelios presentan a Andrés, hermano de Simón Pedro, como uno de los dos discípulos de Juan el Bautista que siguieron a Jesús desde el principio (Jn 1, 35-39). Nació en Betsaida, en Galilea, a orillas del lago de Tiberíades. Al igual que su hermano Simón (Pedro), era pescador. En su búsqueda de Dios, había sido discípulo del predicador Juan el Bautista, quien probablemente lo había bautizado. Cuando Juan el Bautista señaló a Jesús como “el Cordero de Dios” (Jn 1, 29-40) junto al río Jordán, Andrés lo siguió de inmediato y no se separó más de Él.
Página 11 de 15