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  • 18 de mayo: San Félix de Cantalicio, fraile menor capuchino

    El “fraile Deo gratias” 

    Era conocido como el “fraile Deo gratias”, pues así solía saludar a las personas que encontraba en su camino. Durante cuarenta años recorrió las calles de Roma pidiendo limosna, ocasión que aprovechaba para ofrecer consejos espirituales tanto a gente humilde como a aristócratas. Se trata de san Félix Porro, más conocido como Félix de Cantalicio, por el nombre de la localidad donde nació, en la provincia de Rieti, en 1515. 

  • 18 de noviembre: San Odón de Cluny

    A la luz de la herencia espiritual de San Martín de Tours

    La figura de San Odón se inscribe en el vasto horizonte del monaquismo medieval, aquella época en la que el ideal benedictino se difundió hasta configurar, por toda Europa, una densa constelación de monasterios. Estos centros de oración y cultura contribuyeron decisivamente a dar forma a la identidad espiritual del continente.

  • 18 de octubre: San Lucas Evangelista

    Un médico que escribe el Evangelio para los paganos

    Un médico, nacido en Antioquía en el seno de una familia pagana, preocupado por sus enfermos, de quienes conoce la debilidad y, a menudo, la miseria, hasta el día en que escucha a San Pablo hablar de Jesús. Desde ese momento, Lucas abraza la fe y no abandona nunca más al Apóstol, siguiéndolo hasta su martirio en Roma en el año 67.

  • 18 de septiembre: San José de Cupertino

    El Santo de los vuelos

    Un fraile franciscano sencillo, humilde y casi analfabeto, conocido por sus experiencias místicas, sus numerosos milagros y, sobre todo, por sus levitaciones durante la oración. Es San José de Cupertino, nacido el 17 de junio de 1603 en Cupertino, en la región de Apulia.

  • 19 de agosto: San Juan Eudes

    Apóstol de los Sagrados Corazones de Jesús y de María

    Incansable apóstol de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, fundador de la Congregación de Jesús y María, conocida como Congregación de los Eudistas. Su vida estuvo marcada por una intensa labor misionera y una profunda espiritualidad, que le convirtieron en una figura destacada en la historia de la Iglesia del siglo XVII.

  • 19 de diciembre: San Anastasio I, Papa

    Defensor de la verdadera fe

    Anastasio, romano de nacimiento e hijo de un tal Máximo, llevaba un nombre que en griego significa «resucitado». Fue elegido Pontífice a finales del año 399, tras la muerte del papa Siricio, y permaneció al frente de la Iglesia apenas dos años, hasta el 19 de diciembre de 401. Pese a la brevedad de su pontificado, su gobierno resultó sorprendentemente intenso. A él se atribuye la edificación de la basílica Crescenciana —identificada por la tradición con la actual San Sisto Vecchio—, así como una labor constante de vigilancia doctrinal en una época en la que antiguas controversias volvían periódicamente a sacudir la unidad eclesial.

  • 19 de enero: Santos Mario, Marta, Audiface y Abaco, mártires

    Testigos de Cristo hasta el sacrificio de la vida

    Los Santos Mario, Marta, Audiface y Abaco son recordados por la Iglesia católica como mártires de los primeros siglos del cristianismo, y su memoria litúrgica se celebra el 19 de enero. La información que se conserva sobre ellos es escasa y fragmentaria y procede principalmente de antiguos textos hagiográficos, en particular de una Passio de época tardoantigua, reelaborada en los siglos posteriores con fines edificantes.

  • 19 de febrero: Beato Álvaro de Córdoba, dominico

    Reformador de la vida consagrada

    Álvaro nació en Zamora, en España, hacia el año 1360. Ingresó en la Orden de Predicadores en 1368 y pronto se distinguió por su inteligencia y santidad de vida. Fue profesor de teología en la Universidad de Salamanca durante muchos años, donde fue apreciado tanto por su erudición como por su enseñanza. En ese mismo período ejerció también como confesor del rey Juan II de Castilla y de la reina, su madre, desempeñando así un papel relevante tanto en la vida religiosa como en la vida política del reino de Castilla.

  • 19 de junio: Solemnidad del Corpus Christi

    «Aunque cada día se celebra con solemnidad la Eucaristía, estimamos justo que, al menos una vez al año, se haga memoria de ella con mayor honor y solemnidad. Las demás cosas que conmemoramos las comprendemos con el espíritu y la mente, pero no por ello obtenemos su presencia real. En cambio, en esta conmemoración sacramental de Cristo, aunque bajo una forma distinta, Jesucristo está presente con nosotros en su propia sustancia. En efecto, cuando estaba a punto de ascender al cielo, dijo: “He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20)».

  • 19 de marzo: San José, Esposo de la Bienaventurada Virgen María y Patrono de la Iglesia universal

    Hombre justo y protector de la Sagrada Familia

    San José, padre adoptivo de Jesús y esposo de María, es una figura central en la tradición cristiana, tanto por su papel en la economía de la salvación como por ser modelo de virtudes. Aunque las fuentes bíblicas ofrecen pocos detalles sobre él, su figura destaca especialmente en los Evangelios de Mateo y Lucas.

  • 19 de mayo: Crispín de Viterbo, Fraile Menor Capuchino

    El limosnero de Dios 

    «La omnipotencia de Dios nos crea, la sabiduría nos gobierna, la misericordia nos salva». Así solía repetir a cuantos encontraba fray Crispín de Viterbo. Sencillo hermano lego de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos, destinado a la limosna, al servicio de los enfermos y al cuidado de la huerta del convento, fray Crispín (Pietro) Fioretti nació en Viterbo el 13 de noviembre de 1668. Su padre, Ubaldo Fioretti, había contraído matrimonio con Marzia, viuda ya con una hija. Pronto quedó huérfano de padre, y fue su tío Francisco quien se hizo cargo de él, enviándolo a la escuela regentada por los jesuitas. A la par, Crispín trabajaba como aprendiz de zapatero en el taller de su tío. 

  • 19 de noviembre: Santa Matilde de Hackeborn

    El ruiseñor de Dios

    Entre las figuras más luminosas del monasterio de Helfta en el siglo XIII sobresale Matilde de Hackeborn, mujer de espiritualidad extraordinaria y voz singular de la mística medieval.

  • 19 de octubre: San Pablo de la Cruz

    Una vida marcada por la Pasión de Cristo

    La figura de Cristo sufriente representó el núcleo silencioso, pero poderoso, de su existencia espiritual, la fuerza interior de su celo apostólico y la chispa de la que nació la misión de la comunidad religiosa que fundó. No cabe duda de que san Pablo de la Cruz es el santo de la Pasión de Jesucristo.

  • 19 de septiembre: San Jenaro, Obispo de Benevento y mártir

    Bajo el signo de la sangre derramada por Cristo

    San Jenaro vivió en el siglo III y nació probablemente en Nápoles. Fue elegido Obispo de Benevento y ejerció con celo su ministerio, ganándose la estima tanto de cristianos como de paganos por su caridad y su comportamiento ejemplar.

  • 2 de abril: San Francisco de Paula

    Un ermitaño, defensor de los pobres y oprimidos

    Es conocido como un gran taumaturgo. Su vida está plagada de prodigios que realizó, sobre todo, en favor de los pobres y oprimidos, convirtiéndose en su defensor. Se trata de San Francisco de Paula, llamado así por haber nacido en la localidad calabresa de Paola, el 27 de marzo de 1416, en el seno de una familia católica de terratenientes. Desde temprana edad, la presencia de Dios irrumpió en su existencia. Ya adultos, sus padres recurrieron a la intercesión de san Francisco de Asís para obtener descendencia. Cuando nació su primogénito, en señal de gratitud al Santo, le pusieron por nombre Francisco.

  • 2 de agosto: San Pedro Julián Eymard

    El Apóstol de la Eucaristía

    Pierre-Julien Eymard nació el 4 de febrero de 1811 en La Mure (Isère), en el seno de una familia cristiana y modesta. Desde joven mostró una profunda devoción al Santísimo Sacramento y deseaba ser sacerdote, pero su padre se opuso inicialmente. Encontró consuelo espiritual en Notre-Dame du Laus y, mientras trabajaba en el taller paterno, estudiaba latín en secreto. Tras la muerte de su padre en 1831, ingresó en el seminario de Grenoble y fue ordenado sacerdote en 1834.

  • 2 de diciembre: Santa Bibiana, mártir

    Firme ante la persecución

    La historia de Santa Bibiana, como sucede con muchos mártires de los primeros siglos, emerge más de la tradición que de fuentes históricas ciertas. Una de las primeras huellas documentales aparece en el Liber Pontificalis, donde se recuerda que el papa Simplicio hizo erigir una basílica dedicada a la joven mártir, situada junto al Palatium Lucianum y destinada a acoger sus reliquias. Esta iglesia está aún presente en Roma, no lejos de la estación de Termini.

  • 2 de enero: San Basilio Magno

    Padre de numerosos monjes

    En el siglo IV, en una Capadocia atravesada por profundas tensiones doctrinales y políticas, emergió la figura de Basilio, llamada a dejar una huella duradera en la vida de la Iglesia. Nacido en el año 329 en Cesarea, en un entorno culto y profundamente cristiano, recibió desde la infancia una educación en la que la fe y la cultura clásica no aparecían como realidades opuestas, sino como instrumentos complementarios al servicio de la verdad. Su familia, marcada por una extraordinaria intensidad espiritual, constituyó el primer terreno en el que maduró su vocación.

  • 2 de febrero: Presentación de Jesús en el Templo

    Cristo, luz del mundo

    La Iglesia celebra la Presentación de Jesús en el Templo, cuarenta días después de la Navidad. Esta festividad es más conocida como la Candelaria o fiesta de la luz, ya que está iluminada por el versículo del Evangelio de Lucas (2, 22-40), donde Simeón profetiza que Jesús es “luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”.

  • 2 de mayo: San Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia

    El defensor del Credo niceno-constantinopolitano

    Un obispo solo contra todos, incluso contra el emperador, en defensa del Credo niceno-constantinopolitano, sin temer al exilio, a la marginación ni a la persecución. Así fue san Atanasio, firme defensor de la ortodoxia de la fe frente a la herejía arriana.

    Nacido hacia el año 298 en las cercanías de Alejandría, Egipto, se formó en literatura griega y en filosofía. Muy joven entró al servicio de la Iglesia, donde ejerció durante seis años el ministerio de lector. Ordenado diácono, el patriarca Alejandro lo nombró su secretario personal.

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