San Dámaso, nacido hacia el año 305, gobernó la Iglesia como Obispo de Roma desde el 1 de octubre de 366 hasta su muerte, ocurrida el 11 de diciembre del año 384. Fue el sucesor de Papa Liberio, con quien había compartido un periodo de exilio, y encontró una comunidad profundamente sacudida por la presencia de numerosos grupos heréticos —arianos, novacianos, donatistas y luciferianos— muy activos en la capital.
Paulino de Aquilea nació en el territorio del ducado longobardo del Friul, en Premariacco, cerca de Cividale. De su infancia y juventud no poseemos noticias ciertas, pero es verosímil que recibiera una formación esmerada, tanto en las disciplinas profanas como en los estudios teológicos, quizá en el ámbito episcopal local, donde maduró asimismo su vocación sacerdotal.
La Virgen María se apareció 18 veces a la joven Bernardita Soubirous, de 14 años, entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, en la gruta de Massabielle, en Lourdes. Le pidió que se convirtiera en su mensajera y colaborara con ella en la conversión de los pecadores. También le presentó algunas peticiones: hacer de la gruta un lugar de oración y peregrinación. Además, le habló del dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado en 1854 por el papa Pío IX.
Es el padre de una innumerable multitud de contemplativos y contemplativas que hallaron en su Regla una fuente de vida e inspiración. No cabe duda de que la influencia de san Benito de Nursia atraviesa los siglos y sigue siendo actual.
San Bernabé, aunque no formara parte del grupo de los doce Apóstoles elegidos directamente por Jesús, fue reconocido como Apóstol de pleno derecho ya por los primeros Padres de la Iglesia y por san Lucas. Este reconocimiento le fue otorgado no solo por una vocación especial inspirada por el Espíritu Santo, sino también por el papel relevante que desempeñó en la difusión del cristianismo, colaborando activamente con los demás Apóstoles.
No cabe duda de que San Martín de Tours es conocido en el mundo entero, al menos por su gesto de caridad al compartir con un pobre la mitad de su capa. Según la tradición, esa misma noche se le apareció Jesús en la figura de ese pobre, vistiendo la mitad de la capa.
“Con la mano en la conciencia, que escuchen el grito angustioso que, desde todos los rincones de la Tierra, desde los niños inocentes hasta los ancianos, desde las personas hasta las comunidades, se eleva hacia el cielo: ¡Paz! ¡Paz! Hoy renovamos esta solemne súplica.” Con estas palabras, San Juan XXIII, en un mensaje a Radio Vaticana, lanzó un llamamiento a la paz a los gobernantes del mundo, especialmente a los de los Estados Unidos de América y la Unión Soviética. Era el 25 de octubre de 1962, en plena crisis de los misiles en Cuba.
De estos dos mártires, san Proto y san Jacinto, solo se conocen sus nombres, el lugar de sepultura y la fecha de su muerte, el 11 de septiembre, día en que la Iglesia los recuerda. Sin embargo, según fuentes antiguas como la Depositio martyrumde Roma y los Sacramentarios Gelasiano y Gregoriano, su martirio es un hecho histórico cierto, así como lo son la antigüedad y la difusión del culto que se les rinde.
«Que dé quien tiene, y quien no tiene, que tome»: así rezaba el cartel colocado sobre un sombrero abierto en una consulta médica muy singular. Era la consulta donde ejercía san José Moscati: los pobres no pagaban las visitas; es más, salían de allí con alimentos y medicamentos gratuitos.
Esposa, madre de cuatro hijos, viuda y fundadora de la Orden de la Visitación. La vida de Juana Francisca Frémyot de Chantal fue una continua búsqueda de Dios en todas las etapas de su existencia.
No hay latinoamericano que no conozca o que, en mayor o menor medida, no esté vinculado a la Virgen de Guadalupe. Es invocada como la Emperatriz del Continente Americano y Patrona de México, siendo la más amada por los pueblos indígenas, quienes la llaman “la Virgen morenita”, una joven nativa.
Nunca se echó atrás ante las necesidades de su pueblo. Se entregó totalmente a todos con caridad, llegando incluso a donar sus propias vestiduras para ayudar a los pobres. Enfrentó con valentía la hostilidad de algunos ciudadanos anticlericales y, mientras distribuía alimentos por las calles de Viareggio, llegó a ser agredido con palos. Para todos, era conocido como el Curita y lo identificaban con la presencia de Dios entre la gente. Era el padre de los más pobres, el apoyo de los marineros que afrontaban las inclemencias del tiempo para alimentar a sus familias. Todos sabían que podían contar con la oración de este fraile, de baja estatura, pero con un corazón grande y siempre abierto a las necesidades ajenas.
Tuvo la fuerza de perdonar al asesino de su hermano, a pesar de que ese gesto le acarreó grandes conflictos con su familia. Su padre, en particular, jamás aceptó aquella decisión, y fue precisamente por ello que Juan Gualberto decidió ingresar en el monasterio benedictino de San Miniato, en Florencia.
El papa León III, nacido en Roma, fue educado desde su infancia en el vestiarium de la Iglesia romana, es decir, la oficina encargada de la administración del Tesoro pontificio.
Ordenado subdiácono y, posteriormente, cardenal del título de Santa Susana, debió conservar un papel de relevancia en dicha administración, de la que fue nombrado responsable en el año 789, convirtiéndose así en uno de los principales colaboradores del papa Adriano I.
El pancracio era un deporte que se practicaba en los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia. Los atletas debían enfrentarse en una mezcla de boxeo y lucha cuerpo a cuerpo, sin apenas reglas ni limitaciones. Únicamente estaban prohibidos el mordisco y el ataque a los ojos.
San Diego de Alcalá es recordado particularmente por su humildad, su caridad incansable hacia los pobres y su entrega a los enfermos y marginados. Ya en vida era tenido por santo, pues numerosos milagros se atribuían a su intercesión.
Con su vida mostró que la santidad no está reservada únicamente a sacerdotes o religiosos, sino que puede vivirse en cualquier estado, incluso entre los pupitres de una escuela, en el seno de la familia o frente a una pantalla. Supo hablar de Dios a sus coetáneos con el lenguaje de la tecnología, de la pasión y de la amistad. Su coherencia entre fe y vida cotidiana, su disponibilidad para hacer el bien, su fe arraigada en la Eucaristía y en la Virgen María lo convierten en un modelo para los jóvenes de nuestro tiempo.
La memoria del Santísimo Nombre de la Bienaventurada Virgen María nació en España en el siglo XVI y, posteriormente, fue extendida a toda la Iglesia por el Papa Inocencio XI en 1683. El Papa quiso agradecer a la Virgen la victoria sobre el ejército otomano durante el asedio de Viena, obtenida también gracias a la intervención del rey de Polonia, Juan Sobieski. Aquella victoria fue interpretada como un signo de la protección materna de María sobre la cristiandad.
Una vida breve, sencilla, orientada por completo a la unión con Dios a través de la consagración religiosa en la escuela de San Ignacio de Loyola. Un joven alegre, que desde niño deseó servir al Señor de cerca, y que realizó su vocación alcanzando la santidad en pocos años.
Testigo de Cristo hasta el extremo sacrificio de la vida, Santa Lucía es un ejemplo de fidelidad y valentía para quienes se niegan a someterse al poder de turno y a las ideologías dominantes. Es la santa de la luz y la caridad, muy querida por niños y niñas en numerosos países europeos.
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