Es el protomártir de Propaganda Fide, perteneciente a la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, asesinado con tan solo 44 años. Se trata de Fidel de Sigmaringen, nacido en 1578 en Sigmaringen, en el entonces Principado de Hohenzollern, en el seno de una familia acomodada. Su padre se llamaba Juan Roy, fallecido en 1591, y su madre Genoveva Rosenberger.
Bartolomé, uno de los doce apóstoles que siguieron a Jesús poco después del bautismo en el Jordán, aparece en los Evangelios sinópticos en la lista de los Apóstoles, siempre junto a su paisano Felipe.
Irma vivió entre los siglos VII y VIII y, según la tradición, era hija de Dagoberto, rey de Austrasia, la porción oriental de la Galia merovingia. Tras quedar soltera a la muerte de su prometido, ingresó en la orden benedictina y fundó en Tréveris el monasterio de Oeren, del que llegó a ser abadesa.
Nacido el 21 de agosto de 1567 en el castillo de Sales, en Thorens-Glières (Alta Saboya), Francisco de Sales creció en el seno de una familia católica perteneciente a la aristocracia saboyana. Su padre, mayordomo del conde Sébastien de Luxembourg-Martigues, era también señor de Sales.
El Beato Tommaso Maria Fusco nació en Pagani el 1 de diciembre de 1831, en el seno de una familia profundamente cristiana. Su infancia estuvo marcada por el dolor: su madre murió a causa del cólera cuando él aún era niño y, pocos años después, perdió también a su padre. Huérfano a temprana edad, su formación quedó a cargo de un tío paterno, sacerdote.
Estaba profundamente unido a la figura de la Reina del Rosario, a quien invocaba sin cesar, de día y de noche. San Charbel Makhlūf había colocado una imagen de la Virgen en el altar donde celebraba diariamente la Misa, y otra en su celda, junto a su lecho, como signo de la presencia materna de María velando su descanso.
San Juan Bautista es la única persona, junto con la Virgen María, cuya natividad la Iglesia celebra con una fiesta litúrgica solemne. Según la tradición, nació en Ain Karem, y su venida al mundo se considera el primer signo visible del inicio de los tiempos mesiánicos.
Pertenecía a la familia real de Suecia por parte de su madre, Santa Brígida, y de su padre, Ulf Gudmarson. Es santa Catalina de Suecia, nacida hacia el año 1331, confiada desde niña al cuidado de las monjas cistercienses de Risaberg. A pesar de su voluntad, hubo de abandonar el monasterio, pues su padre la había prometido en matrimonio al caballero Edgar von Kyren, con quien contrajo nupcias a la edad de dieciséis años. Su esposo, también muy piadoso, acordó con ella vivir en castidad. Catalina vivió su matrimonio cuidando de Edgar, que era inválido. En 1344 falleció su padre Ulf.
Invocar a María con el título de Auxilio de los Cristianos —o Auxiliadora— significa reconocerla como Madre y Reina. Expresa, en particular, el afecto filial de los fieles hacia Aquella que fue la primera Discípula del Hijo.
Desde los primeros decenios del siglo XVI, el anuncio del Evangelio alcanzó las regiones que hoy conforman Vietnam y, en 1659, la Santa Sede organizó de manera estable la actividad misional, confiando amplias zonas a los Vicariatos Apostólicos del Norte (Đàng Ngoài) y del Sur (Đàng Trong). A pesar de las dificultades y de la hostilidad del entorno, aquella labor produjo con el tiempo un notable florecimiento de la comunidad cristiana.
Un misionero incansable, promotor de la cultura cristiana y defensor de la justicia, capaz de unir contemplación y acción en cada etapa de su intensa vida. Es san Antonio María Claret, nacido el 23 de diciembre de 1807 en Sallent, una localidad cercana a Barcelona, en el seno de una familia dedicada al trabajo textil. El ambiente familiar era profundamente cristiano, y la espiritualidad se respiraba en él como el aire.
Lo que sabemos del evangelista Marcos nos ha llegado a través de los Hechos de los Apóstoles y de algunas cartas de Pedro y Pablo. No formó parte del primer grupo de Apóstoles, pero fue discípulo primero de Pablo y después de Pedro. Algunos autores lo identifican con el joven, hijo de la viuda María, que siguió a Jesús tras su arresto en Getsemaní.
El nacimiento de Jesús en el mundo, aunque no pueda fecharse con precisión ni en el año ni en el día, ya era honrado como celebración tanto en las comunidades cristianas orientales como en las occidentales a comienzos del siglo IV.
La Iglesia celebra el 25 de enero la conversión de San Pablo en el camino de Damasco, uno de los testimonios más elocuentes de la gracia divina, que transformó a Saulo, el feroz perseguidor de los cristianos, en el Apóstol de las naciones. Este acontecimiento está narrado en los Hechos de los Apóstoles.
La festividad litúrgica de la Conversión, documentada desde el siglo VI, es propia de la Iglesia latina. El Apóstol por excelencia escribió sobre sí mismo: «He trabajado más que todos los demás apóstoles», pero también: «Soy el menor de los apóstoles, un aborto, indigno incluso de ser llamado apóstol».
Valpurga (Walburga) nació hacia el año 710 en Wessex, en el sur de Inglaterra. Procedía de una noble familia anglosajona. Recibió su educación en un monasterio, quizá en Wimborne. Al igual que sus hermanos, san Villibaldo (700–787), primer obispo de Eichstätt, y san Vunibaldo (701–761), abad del monasterio benedictino de Heidenheim/Hahnenkamm, y como su pariente san Bonifacio, en el siglo VIII se trasladó a Alemania para anunciar el mensaje cristiano. Su acción fue determinante en la organización de la vida monástica femenina en los territorios de lengua germánica.
Hermano de san Juan Evangelista, era llamado el Mayor para distinguirlo del otro Apóstol del mismo nombre, Santiago el Menor.
Peregrino, fundador de la Abadía de Montevergine y de la Congregación benedictina verginiana, estrechamente unida a ese cenobio. Es san Guillermo de Vercelli, o de Montevergine. Nació hacia 1085 en Vercelli, en el seno de una familia noble, y ya a los catorce años emprendió su camino como peregrino por Europa.
La escena nos resulta bien conocida. Dios propone y espera una respuesta: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 26-38).
María se convierte en Madre de Dios y del Salvador antes de ser, al pie de la cruz, Madre de la Iglesia. Esta solemnidad es, ante todo, la fiesta de la Encarnación, pues en María comienza Dios su vida humana, una vida que llevará a ese pequeño embrión hasta la Cruz y la Resurrección, hasta la gloria del Padre.
Tal vez la tomaron por loca, cuando se aferró a las campanas del monasterio para llamar a sus hermanas y a todas las criaturas al amor de Dios. Gritaba: “¡Venid, almas, a amar al Amor!”. Era el 3 de mayo de 1592, cuando Santa María Magdalena de Pazzi, corriendo por los pasillos del monasterio, invitaba a amar a Cristo.
Según la tradición, Catalina fue una joven de origen noble en Alejandría de Egipto, conocida por su belleza y su elevada formación cultural. Hacia el año 305, durante una celebración ciudadana, habría entrado en contacto con el emperador romano (quizá Majencio o, más probablemente, Maximino Daya).
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