25 de febrero: Santa Walburga (Valpurga), abadesa
Una contemplativa dedicada a la evangelización
Valpurga (Walburga) nació hacia el año 710 en Wessex, en el sur de Inglaterra. Procedía de una noble familia anglosajona. Recibió su educación en un monasterio, quizá en Wimborne. Al igual que sus hermanos, san Villibaldo (700–787), primer obispo de Eichstätt, y san Vunibaldo (701–761), abad del monasterio benedictino de Heidenheim/Hahnenkamm, y como su pariente san Bonifacio, en el siglo VIII se trasladó a Alemania para anunciar el mensaje cristiano. Su acción fue determinante en la organización de la vida monástica femenina en los territorios de lengua germánica.
Tras la muerte de Vunibaldo, ocurrida en el año 761 en Heidenheim, Valpurga asumió, como abadesa, la dirección del monasterio benedictino local, que fue reorganizado según el modelo anglosajón como monasterio doble, con una comunidad masculina y otra femenina.
Por ello es considerada una mujer consagrada que, respondiendo a la llamada de los misioneros ingleses comprometidos en la evangelización de Alemania, supo gobernar con equilibrio comunidades monásticas masculinas y femeninas, convirtiéndose en ejemplo de guía espiritual y de dedicación evangélica.
Murió el 25 de febrero, probablemente en el año 788 o 790, y fue sepultada en la iglesia abacial de Heidenheim.
Algunas décadas después de su muerte, sus reliquias fueron trasladadas a una iglesia de Eichstätt por voluntad del obispo local. En torno a este acontecimiento surgieron relatos edificantes sobre la eficacia de su intercesión, que hicieron crecer la devoción hacia ella.
A lo largo de la Edad Media su culto se difundió ulteriormente: soberanos y obispos promovieron nuevos traslados de las reliquias y le dedicaron iglesias y abadías.
