8 de abril: Santa Julia Billiart
La educación de los jóvenes para un futuro mejor
Marie-Rose Julie Billiart nació el 12 de julio de 1751 en Cuvilly, al norte de París, en Francia. Fue la séptima de nueve hijos, muchos de los cuales murieron a temprana edad. Desde pequeña sintió la llamada del Señor a seguirle. Un acontecimiento marcó su vida para siempre: su padre, en 1774, fue víctima de un intento de asesinato. A ello se añadió, en 1782, un error médico que le provocó la parálisis de las piernas.
Se vio obligada a permanecer en cama, pero, lejos de aislarse, se convirtió en un punto de referencia para muchas mujeres que acudían a ella en busca de consejo espiritual. Con el estallido de la Revolución francesa en 1789, el gobierno impuso la Constitución civil del clero, que obligaba a los sacerdotes a prestar juramento. Entre los sacerdotes refractarios, es decir, quienes no habían jurado, se encontraba el párroco de la parroquia de Julia, Dangicourt. Para evitar represalias, lo ocultó en secreto. Los amigos de Julia, pertenecientes a la nobleza, colaboraron con ella en la protección de estos sacerdotes.
El clima se volvió peligroso y Julia se trasladó con su sobrina Félicité al castillo de Madame de Pont-l’Abbé, en Gournay-sur-Aronde. Permanecieron allí un año, hasta que, en 1792, los revolucionarios rodearon el castillo. Julia y su sobrina se vieron obligadas a huir ocultas en un carro de heno y a refugiarse en Compiègne. En aquella ciudad, ocupada por las tropas revolucionarias, la desolación para ella fue total. En Compiègne, Julia perdió también el uso de la palabra, pero tuvo una visión: algunas mujeres estaban reunidas en torno a una cruz, mientras una voz decía: «Estas son las hijas que te daré en un instituto que estará marcado por mi cruz».
En octubre de 1794 se trasladó con Félicité a Amiens, a petición de otra amiga, la condesa Madame Baudoin, que deseaba tenerla a su lado para superar la pérdida de su padre y de su esposo, guillotinados. En Amiens entabló amistad con la vizcondesa Françoise Blin de Bourdon, quien descubrió la profundidad y la auténtica espiritualidad de esta mujer sufriente. En ese periodo, el abad Thomas, que ejercía el ministerio en la clandestinidad también en Amiens, comenzó a frecuentar a Julia para ofrecerle apoyo espiritual y llevarle la Eucaristía.
En 1799, Julia, Félicité, Françoise y el abad Thomas huyeron de Amiens hacia Bettencourt. El 5 de agosto de 1803, la pequeña comunidad encontró alojamiento en la rue Neuve de Amiens. A Julia le fueron confiadas varias jóvenes. Era necesario encontrar mujeres que se hicieran cargo de su cuidado y educación. El 2 de febrero de 1804, tres mujeres —Julia, Françoise Blin de Bourdon y Catherine Duchâtel— se comprometieron ante Dios con un voto de castidad y con la dedicación al cuidado y a la educación de las jóvenes. Así nacieron las Hermanas de Nuestra Señora de Amiens, en Francia.
Tras 22 años de enfermedad, Julia fue curada milagrosamente, después de una novena al Sagrado Corazón de Jesús, a finales del mes de mayo de 1804. En los años siguientes fundó comunidades y escuelas para niñas que carecían de instrucción. En 1809, las religiosas dejaron Amiens, en Francia, para trasladarse a Namur, en Bélgica. La congregación pasó a denominarse Hermanas de Nuestra Señora de Namur. En Bélgica, Julia fundó escuelas para preparar a los niños pobres a afrontar la vida. Consideraba la educación para todos como un derecho humano fundamental y la enseñanza como «la obra más grande sobre la tierra». Murió el 8 de abril de 1816 y, el 22 de junio de 1969, Pablo VI la canonizó.
