3 de marzo: Santa Cunegunda, emperatriz
Renunció a los honores para seguir a Cristo
Cunegunda nació en el año 978 en Luxemburgo, hija de Sigfrido, primer conde, y de Eduvigis de Nordgau, descendiente de Carlomagno. En 998 contrajo matrimonio con Enrique IV, duque de Baviera, quien más tarde sería elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico con el nombre de Enrique II el Santo. A la muerte de Otón III, su esposo fue coronado rey de los francos orientales el 6 de junio de 1002. Cunegunda fue coronada reina el 10 de agosto del mismo año en Paderborn.
Según el cronista contemporáneo Rodolfo el Glabro, el emperador se dio cuenta de que Cunegunda era estéril, pero no la repudió, como le permitía el derecho matrimonial germánico. Vivieron su matrimonio en fidelidad al Evangelio, realizando grandes obras de caridad y promoviendo la fundación de iglesias y monasterios.
En 1004, los dos esposos mandaron construir la catedral de Bamberg, dedicada a los santos Pedro y Jorge, consagrada por el papa Benedicto VIII, así como una abadía benedictina bajo la protección de San Miguel.
Cunegunda hizo erigir a sus expensas un monasterio dedicado a san Esteban y, en 1021, otro consagrado a la Santa Cruz en Kaufungen.
Cunegunda y su esposo fueron coronados emperadores el 14 de febrero de 1014 en Roma por el papa Benedicto VIII.
Según la costumbre de la época, Cunegunda se asoció al gobierno del Imperio junto a su marido cuando este se encontraba en misión. Tras la muerte de Enrique II, el 13 de julio de 1024, gobernó durante casi dos meses como emperatriz consorte de los romanos.
En el primer aniversario de la muerte de Enrique II, renunciando a los honores imperiales, ingresó en el monasterio de Kaufungen, donde vivió durante quince años dedicada a la ascesis, a la oración y a la atención de las monjas enfermas. Murió el 3 de marzo de 1039 y fue sepultada junto a Enrique II en la catedral de Bamberg, vestida con el tosco hábito monástico de lana.
