15 de febrero: Beato Ángel Scarpetti, Agustino
A la escuela de San Agustín
Ángel Scarpetti nació entre 1230 y 1240, con toda probabilidad en Sansepolcro, ciudad en la que vivió y murió. Según la tradición consolidada, en 1254 ingresó en el convento de Sansepolcro, perteneciente a los Giambonitas, quienes seguían la Regla de San Agustín. Este entorno se vio implicado en el gran proceso de unificación de los movimientos eremíticos promovido por Alejandro IV, que en 1256 condujo a la fundación de la Orden de los Ermitaños de San Agustín.
A partir, al menos, del siglo XVII, Ángel es considerado miembro de la familia Scarpetti, documentada en Sansepolcro en una época posterior.
Su muerte tuvo lugar antes de 1310, quizá en 1306. No ha llegado hasta nosotros una biografía antigua, pero cuanto narra la tradición se ve confirmado por testimonios figurativos de los primeros años del siglo XV. Se relatan diversos episodios milagrosos atribuidos a su intercesión: la liberación de una mujer poseída, la salvación de un inocente condenado a muerte y la curación de un paralítico junto a su sepulcro.
A diferencia de la escasez de fuentes narrativas antiguas, el culto tributado al fraile Ángel en Sansepolcro está documentado de manera continua. Ya en 1310, los miembros de una cofradía devocional, dedicada a la Virgen y al «glorioso» fraile Ángel, obtuvieron el privilegio de ser sepultados junto a los frailes ermitaños. En 1311, el prior general de la Orden Agustiniana, fray Jacobo de Orte, afirmaba que Dios había concedido a Ángel el don de realizar numerosos milagros.
Inicialmente sepultado en la iglesia agustiniana, en 1555 el cuerpo de Ángel fue trasladado a la iglesia parroquial de Santa María y colocado bajo el altar mayor. La figura de fray Ángel se había convertido ya en central para el convento de Sansepolcro, como confirman documentos del siglo XVII relativos a las investigaciones sobre los conventos italianos.
En 1740, a petición de los Agustinos, el Obispo de Sansepolcro, Raimondo Pecchioli, abrió un proceso para verificar la autenticidad de las reliquias: en esa ocasión, el cuerpo de Ángel fue hallado íntegro, reforzando aún más la devoción hacia él.
