22 de enero: San Vicente de Zaragoza, mártir
Fiel a Cristo hasta el final
Vicente de Zaragoza (conocido también como Vicente de Tarragona) nació en Hispania en el siglo III, probablemente en Huesca, aunque otras tradiciones señalan Valencia o Zaragoza como lugar de origen. Procedente de una familia noble —hijo del cónsul Eutiquio y de la matrona Enola— recibió una esmerada educación humanística y una sólida formación religiosa. Desde joven fue confiado al obispo Valerio de Zaragoza, quien lo nombró archidiácono y le encomendó la predicación y la asistencia en las tareas pastorales.
El periodo de su vida coincidió con la cruenta persecución de los cristianos ordenada por el emperador Diocleciano. Los edictos imperiales imponían la destrucción de los lugares de culto, de los textos sagrados y de las imágenes religiosas, y exigían a quienes desempeñaban cargos públicos la abjuración de la fe, bajo pena de severos castigos. En este contexto, Vicente y su obispo perseveraron en el testimonio cristiano. El prefecto Daciano ordenó el arresto de ambos: conducidos a Valencia, fueron interrogados, torturados y sometidos a diversos suplicios, pero Vicente mantuvo siempre una fe inquebrantable, negándose a sacrificar a los dioses paganos o a entregar los libros sagrados.
En el invierno del año 304, Vicente murió en Valencia. Tras el advenimiento de Constantino, se erigió en la ciudad una basílica en su honor y sus reliquias fueron colocadas bajo el altar mayor. Más tarde, durante la invasión musulmana, los cristianos trasladaron los restos de Vicente a Portugal, a una iglesia construida en el promontorio que hoy lleva su nombre, el Cabo de São Vicente. Las reliquias fueron finalmente depositadas en Lisboa, en la iglesia de Santa Justa y Santa Rufina, y en 1173 trasladadas solemnemente a la catedral, mientras la ciudad acuñaba monedas conmemorativas.
San Vicente es venerado como protector de los pobres, de los huérfanos y de las viudas. Su nombre, derivado del latín Vincens, significa «el que vence», reflejando su condición de mártir victorioso sobre el mal. Patrono de Lisboa, su iconografía y el escudo de la ciudad evocan la nave que transportó sus reliquias, escoltada por los cuervos que velaban su cuerpo santo. Vicente es considerado uno de los tres grandes diáconos mártires de la Iglesia, junto con Lorenzo y Esteban, y su figura fue celebrada por numerosos Padres de la Iglesia, entre ellos san Agustín, san León Magno y san Ambrosio, quienes alabaron su firmeza y su total entrega a la causa cristiana.
