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23 de diciembre: San Juan de Kęty

Un maestro al servicio de los pobres

Nacido hacia 1390 en Kęty, cerca de Cracovia, Juan manifestó desde muy joven una inteligencia fuera de lo común: con poco más de veintisiete años ya enseñaba filosofía. En 1416 recibió la ordenación sacerdotal y, casi de inmediato, le fue confiada la dirección de la escuela aneja al monasterio del Santo Sepulcro de Miechów. Permaneció allí cerca de ocho años, hasta 1429, cuando regresó a la Universidad de Cracovia.

En el prestigioso ámbito académico de la ciudad desempeñó diversos cargos: primero como docente en la facultad de Artes y, más tarde, entre 1432 y 1438, como decano de la facultad de Filosofía. Tras obtener el grado de bachiller en Teología, comenzó también a enseñar esta disciplina como lector ordinario. Durante un breve periodo fue nombrado canónigo cantor de la colegiata de San Florián —cargo que implicaba la atención pastoral de la parroquia—, pero renunció a él, al considerar injusto conservar beneficios económicos que no podía corresponder con un servicio directo y constante.

Su vida alternaba el estudio y la enseñanza con largos viajes de carácter devocional: se desplazó en cuatro ocasiones a Roma, siempre a pie, y realizó asimismo una peregrinación a Tierra Santa, llegando hasta Jerusalén recorriendo a pie todo lo que le fue posible. A pesar de su intensa actividad universitaria, nunca descuidó a los pobres: los buscaba personalmente en los lugares más ocultos, compartía con ellos cuanto poseía y con frecuencia se privaba de lo necesario para socorrerlos.

Juan murió el 24 de diciembre de 1473, dejando tras de sí un recuerdo de extraordinaria caridad y de ejemplar rectitud moral. La veneración popular en torno a su tumba, en la iglesia de Santa Ana de Cracovia, contribuyó decisivamente a su fama de santidad. Fue beatificado por Inocencio XII en 1690 y canonizado por Clemente XIII en 1767, gracias también al apoyo de los estudiosos de la Universidad de Cracovia. Hoy es venerado como patrono de los seminaristas y de quienes dedican su vida al estudio teológico.

Durante su viaje a Cracovia el 9 de junio de 1979, Juan Pablo II evocó con afecto a este «profesor santo», estrechamente vinculado asimismo a la iglesia de San Florián, donde el propio Karol Wojtyła inició su ministerio sacerdotal como joven vicario en 1949.

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