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16 de marzo: Beato Torello de Poppi

Ermitaño por amor de Dios

Se lee en el volumen I lustri antichi e moderni della Città di Forlì:
«Aunque nacido en Toscana, fue reconocido como un brote del árbol forlivés por la misma Sagrada Congregación de Ritos el 28 de enero de 1752, en el decreto en el que concede la Misa y el Oficio a la ciudad de Forlì, la cual, en el presente año 1755, con votos unánimes de los consejeros, lo ha aclamado como uno de sus Patronos».

La referencia es al Beato Torello, nacido en Poppi, en el Casentino, en 1202, en el seno de una buena familia. De él hablan diversas fuentes, entre ellas la Vita anónima, el compendio de Gerolamo da Raggiuolo y una Vita en lengua vulgar atribuida al discípulo Pietro.

Huérfano desde muy joven, hasta los 18-20 años llevó una vida de ocio y disolución. Posteriormente se convirtió y se dirigió al monasterio vallombrosano de San Fedele en Poppi. Tras confesarse con el abad, eligió una vida de penitencia, retirándose en soledad en los bosques del Casentino, en el eremitorio de Avellaneto.

Permaneció en el eremitorio durante más de sesenta años, entregado a la oración y a la penitencia, rodeado de la naturaleza y de los animales, realizando también diversos milagros. Es célebre el haber amansado a un temible lobo.

Sintiendo cercana la muerte, regresó al monasterio de San Fedele para recibir los sacramentos. Aunque tanto los monjes como los habitantes de Poppi le pidieron que permaneciera en la abadía, volvió a su eremitorio, donde murió el 16 de marzo de 1282. Se cuenta que las campanas de Poppi sonaron espontáneamente para anunciar su muerte. Así, los habitantes acudieron al eremitorio para ocuparse de su cuerpo. Fue sepultado en el monasterio de San Fedele e invocado como Patrono de Poppi.

El 7 de marzo de 1761, el Papa Benedicto XIV confirmó al Beato Torello como copatrono de Forlì.

 

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