17 aprile: San Roberto di Molesme, Abate
El fundador de la Orden del Císter
Está considerado entre los fundadores de la Orden del Císter; de profunda devoción mariana, promovió el retorno a una vida monástica sencilla y austera. Es san Roberto de Molesme, nacido en Troyes, en Champaña, en 1028 o 1029, en el seno de una familia noble. Sus padres se llamaban Thierry y Ermengarda, condes de Tonnerre de la rama de Maligny.
A los quince años, Roberto ingresó en la Abadía de Moutier-la-Celle y, después de diez años, fue elegido prior. Elegido hacia el año 1070 abad de Saint-Michel de Tonnerre, poco tiempo después fue contactado por algunos eremitas que vivían en los bosques de Colan, quienes lo querían como su guía.
Los monjes de la Abadía de Saint-Michel de Tonnerre no querían que Roberto se marchara, pero él ya no se sentía a gusto, porque deseaba llevar una vida más austera que la de la regla cluniacense. Así, en 1074, se unió a los eremitas de Colan y pronto otros se unieron a ellos. El grupo llegó a ser tan numeroso que fue necesaria la fundación de un nuevo monasterio.
Así nació el cenobio de Molesme, en 1075, en el cual los monjes seguían el espíritu auténtico de la Regla de san Benito. Con el tiempo, el monasterio se enriqueció con rentas y la radicalidad se fue atenuando. Roberto trató de hacer volver a la comunidad al fervor original, pero no lo consiguió. Entonces, el 21 de marzo de 1098, Domingo de Ramos, Roberto, con un grupo de 20 monjes, entre ellos los santos Esteban Harding y Alberico, salió de Molesme para establecerse en una zona pantanosa de bosques llamada Cîteaux, no lejos de Dijon.
En el lugar había una pequeña capilla, pero ninguna construcción, por lo que los monjes se refugiaron en cabañas hechas de ramas y follaje.
Después de muchos sacrificios, Roberto obtuvo ayudas y la donación de tierras por parte del duque de Borgoña. En la nueva comunidad fue elegido abad y bendecido por el obispo del lugar. Por otra parte, los monjes de Molesme no querían aceptar la separación con facilidad. Por ello, pidieron al legado pontificio Hugo que hiciera volver a Roberto al monasterio, con la esperanza de que también la nueva comunidad fuera disuelta.
El legado remitió la decisión a Urbano II, quien dispuso que Roberto regresara a Molesme, pero que el monasterio de Cîteaux continuara su vida.
Así, Roberto obedeció y volvió a Molesme el 29 de julio de 1099. En su lugar, en Cîteaux, fue elegido Alberico, quien obtuvo de Pascual II la confirmación de la Orden del Císter. El 17 de abril de 1111, Roberto murió y Honorio III lo canonizó en 1222.
