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26 de abril: San Rafael Arnáiz Barón

“Solo Dios”

“Solo Dios”, este era el lema de Rafael Arnáiz Barón. Y también, “Del amor de Dios procede todo”. Fue un joven que puso al Señor en el primer lugar e hizo de Él la razón de su breve vida.

Nacido el 9 de abril de 1911 en Burgos (España), en el seno de una familia acomodada y profundamente cristiana, inició sus estudios en el colegio de los Jesuitas de su ciudad. Durante ese periodo comenzó a padecer una colibacilosis que le provocaba fiebres persistentes, por lo que tuvo que interrumpir los estudios.

Una vez restablecido, en acción de gracias al Señor, su padre lo llevó a Zaragoza, hacia finales del verano de 1921, para consagrarlo a la Virgen del Pilar. Esta consagración marcó definitivamente su existencia.

Al año siguiente, la familia se trasladó a Oviedo, donde continuó los estudios secundarios en el colegio San Ignacio de los Jesuitas, obteniendo el bachillerato el 15 de abril de 1930. El 26 de abril siguiente fue admitido en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid. Dotado de notable inteligencia, sintió la llamada de Dios a seguirle más de cerca. El 26 de septiembre de 1930 realizó su primera estancia en el monasterio trapense de San Isidro de Dueñas (Palencia), donde quedó profundamente impresionado por el estilo de vida de los monjes.

En febrero de 1931 se inscribió en la adoración nocturna de Oviedo. El 17 de septiembre de 1932 se trasladó definitivamente a Madrid para continuar los estudios de arquitectura. Desde el 25 de enero hasta el 26 de julio de 1933 realizó el servicio militar obligatorio en el cuerpo de ingenieros del ejército. El 15 de enero de 1934 ingresó en el noviciado del monasterio de San Isidro de Dueñas, pero tras solo cuatro meses tuvo que regresar a su familia debido a la aparición de la diabetes. El 11 de enero de 1936 volvió al monasterio como oblato, ya que, a causa de la enfermedad, no pudo continuar el noviciado ni emitir los votos religiosos.

El 29 de septiembre de 1936, al estallar la guerra civil, fue llamado a filas, pero el 6 de diciembre siguiente fue declarado exento del servicio por enfermedad. El 7 de febrero de 1937, ante la difícil situación provocada por la guerra, los superiores de la Trapa lo enviaron nuevamente a casa para recibir mejores cuidados. El 15 de diciembre regresó definitivamente al monasterio. Se abandonó completamente a Dios en la aceptación de su voluntad, repitiendo con frecuencia la oración: «Tómame a mí y date Tú al mundo». Murió a los 27 años, el 26 de abril de 1938, y fue sepultado en el cementerio monástico.

Muy pronto su fama de santidad se extendió más allá de los muros de la Trapa, también gracias a la difusión de sus escritos. El 19 de agosto de 1989, durante la IV Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Santiago de Compostela, san Juan Pablo II lo propuso como modelo para los jóvenes. Fue beatificado el 27 de septiembre de 1992 y canonizado por Benedicto XVI el 27 de octubre de 2009.

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