Seleccione su idioma

Santo del día

Santo del día

6 de mayo: Beata Ana Rosa Gattorno

El descubrimiento del amor de Dios

Esposa, madre, viuda y fundadora de una Congregación religiosa: este es el recorrido vital de Ana Rosa Gattorno, cuyo nombre civil era Rosa María Benedetta. Nacida en Génova el 14 de octubre de 1831, en el seno de una acomodada familia de armadores, recibió una educación cristiana. Según las costumbres de las familias de alto nivel social de la época, estudió en casa. Muy inteligente y abierta a las novedades, entretenía a los invitados tocando el piano y cantando.

5 de mayo: San Nunzio Sulprizio

Una existencia trágica y pobre iluminada por el amor al Crucificado 

Todo aquello que el mundo considera desgracia y fracaso se encuentra condensado en la breve vida de este joven que murió con tan solo 19 años. Huérfano, pobre, explotado en el trabajo, enfermo crónico, marginado… encontró su plenitud en seguir a Cristo crucificado. Es Nunzio Sulprizio, quien descubrió en el amor de Dios el sentido de su vida. Una existencia miserable desde una perspectiva humana, pero rica en santidad. 

4 de mayo: San Floriano, mártir

Testigo de Cristo

La tradición relata que Floriano nació en la segunda mitad del siglo III en Zeiselmauer, cerca de Viena. Fue bautizado y educado en la fe cristiana. Tras algunos años de servicio como oficial en el ejército romano, fue nombrado jefe de la cancillería del gobernador imperial en Lauriacum, la actual Lorch, junto a Enns, en la Alta Austria.

El emperador Diocleciano había designado Lauriacum como capital de la provincia del Noricum Ripense, otorgándole cierta relevancia.

Cuando estalló la persecución contra los cristianos también en Lauriacum, cuarenta fieles fueron arrestados y encarcelados. Floriano intentó liberarlos, pero fue descubierto y llevado ante el gobernador Aquilino, quien le ordenó ofrecer sacrificios a los dioses. Ante su firme negativa, fue torturado y, con una piedra de molino atada al cuello, arrojado al río Enns, donde murió ahogado. Era el 4 de mayo del año 304.

Una viuda llamada Valeria encontró el cuerpo de Floriano y lo sepultó en su propiedad. En el siglo VIII, los obispos de Passau erigieron una iglesia en el lugar de la sepultura del mártir, primero confiada a los benedictinos y posteriormente a los Canónigos Regulares Lateranenses. En 1183, una parte de las reliquias del Santo fue trasladada a Cracovia, donde el gran duque Casimiro II mandó construir una basílica en su honor. Desde 1971, el Santo es el Patrono principal de la diócesis de Linz. Es también Patrono de los bomberos, ceramistas, herreros, jaboneros y cerveceros.

3 de mayo: Santos Felipe y Santiago el Menor

Unidos en el martirio por Cristo

Los apóstoles Felipe y Santiago el Menor se conmemoran el mismo día porque sus reliquias fueron depositadas juntas en la Basílica de los Santos Doce Apóstoles, en Roma.

De Santiago, hijo de Alfeo, llamado “el Menor” por ser de menor estatura que el otro Santiago —el hijo de Zebedeo y hermano del evangelista san Juan—, sabemos muy poco. Lo cierto es que fue uno de los primeros discípulos de Jesús.

La tradición sostiene que era pariente de Jesús, quizás aquel primo al que hace referencia el evangelista san Mateo (Mt 13, 55).

2 de mayo: San Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia

El defensor del Credo niceno-constantinopolitano

Un obispo solo contra todos, incluso contra el emperador, en defensa del Credo niceno-constantinopolitano, sin temer al exilio, a la marginación ni a la persecución. Así fue san Atanasio, firme defensor de la ortodoxia de la fe frente a la herejía arriana.

Nacido hacia el año 298 en las cercanías de Alejandría, Egipto, se formó en literatura griega y en filosofía. Muy joven entró al servicio de la Iglesia, donde ejerció durante seis años el ministerio de lector. Ordenado diácono, el patriarca Alejandro lo nombró su secretario personal.

1 de mayo: San José obrero

El humilde carpintero de Nazaret

«Un aspecto que caracteriza a San José, y que ha sido puesto de relieve desde los tiempos de la primera Encíclica social, Rerum Novarum de León XIII, es su relación con el trabajo. San José era un carpintero que trabajó honradamente para garantizar el sustento de su familia. De él aprendió Jesús el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer el pan ganado con el propio esfuerzo».

Seleccione su idioma