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Santo del día

Santo del día

26 de enero: Santos Timoteo y Tito, obispos

Discípulos de san Pablo Apóstol

Al día siguiente de la conversión de san Pablo, las Iglesias de Occidente recuerdan con especial atención a dos de sus colaboradores más estrechos: Timoteo y Tito, figuras clave de la misión apostólica y primeros obispos de la Iglesia.

25 de enero: Conversión de San Pablo Apóstol

De las tinieblas a la luz

La Iglesia celebra el 25 de enero la conversión de San Pablo en el camino de Damasco, uno de los testimonios más elocuentes de la gracia divina, que transformó a Saulo, el feroz perseguidor de los cristianos, en el Apóstol de las naciones. Este acontecimiento está narrado en los Hechos de los Apóstoles.

La festividad litúrgica de la Conversión, documentada desde el siglo VI, es propia de la Iglesia latina. El Apóstol por excelencia escribió sobre sí mismo: «He trabajado más que todos los demás apóstoles», pero también: «Soy el menor de los apóstoles, un aborto, indigno incluso de ser llamado apóstol».

24 de enero: San Francisco de Sales, obispo y doctor de la Iglesia

Predicador y evangelizador en medio de las controversias

Nacido el 21 de agosto de 1567 en el castillo de Sales, en Thorens-Glières (Alta Saboya), Francisco de Sales creció en el seno de una familia católica perteneciente a la aristocracia saboyana. Su padre, mayordomo del conde Sébastien de Luxembourg-Martigues, era también señor de Sales.

23 de enero: Beata Benedetta Bianchi Porro

Unida al sufrimiento de Cristo para la salvación de los hermanos

Benedetta Bianchi Porro nació el 8 de agosto de 1936 en Dovadola, en la provincia de Forlì, primogénita del ingeniero Guido Bianchi Porro y de la ama de casa Elsa Giammarchi. El parto, aunque regular, provocó una grave hemorragia que llevó a la madre a solicitar de inmediato el bautismo para la recién nacida, a quien se le impuso el nombre de Benedetta.

22 de enero: San Vicente de Zaragoza, mártir

Fiel a Cristo hasta el final

Vicente de Zaragoza (conocido también como Vicente de Tarragona) nació en Hispania en el siglo III, probablemente en Huesca, aunque otras tradiciones señalan Valencia o Zaragoza como lugar de origen. Procedente de una familia noble —hijo del cónsul Eutiquio y de la matrona Enola— recibió una esmerada educación humanística y una sólida formación religiosa. Desde joven fue confiado al obispo Valerio de Zaragoza, quien lo nombró archidiácono y le encomendó la predicación y la asistencia en las tareas pastorales.

21 de enero: Santa Inés, mártir

Como un cordero sacrificado por Cristo

Una joven romana de trece años no dudó en sacrificar su vida para dar testimonio de su fe en Cristo. San Ambrosio, obispo de Milán, dijo de ella que era capaz de dar a Cristo un doble testimonio: el de su castidad y el de su fe (De Virginitate. II. 5-9). El Papa Dámaso escribió un epitafio en su honor.

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