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Santo del día

Santo del día

1 de febrero: Santa Verdiana, virgen

Reclusa por amor a Cristo

Verdiana nació en Castelfiorentino cuando el núcleo urbano había recibido recientemente esa denominación, atribuida por el Obispo de Florencia. Las fuentes históricas sitúan su nacimiento en 1178, y la tradición popular la describe como una joven sirvienta al servicio de la familia Attavanti.

31 de enero: San Juan Bosco

La educación es una cuestión del corazón

«¡Nunca olvidéis estas tres cosas: devoción al Santísimo Sacramento, devoción a María Auxiliadora y devoción al Santo Padre!». Con estas palabras, Don Juan Bosco solía exhortar a sus compañeros en sus últimos años.

30 de enero: Santa Martina, mártir

Ofrecida en sacrificio a Cristo

Santa Martina, venerada como virgen y mártir, vivió en Roma en el siglo III y pertenecía a una familia patricia. Según la tradición, fue perseguida durante el reinado de Alejandro Severo a causa de su fe cristiana.

29 de enero: San Sulpicio Severo, obispo

Una vida entregada enteramente a la Iglesia

Sulpicio Severo nació en Aquitania hacia el año 350, en el seno de una familia de alto rango. Como muchos jóvenes de su tiempo, inició su trayectoria en la carrera forense, considerada entonces el camino más rápido hacia el prestigio y los honores.

28 de Enero: Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia

El universo no tiene nada más grande que el alma humana.

«Como no podemos saber qué es Dios, sino más bien qué no es, no podemos investigar cómo es, sino más bien cómo no es». Así escribía Santo Tomás de Aquino. Nació en 1225 en Roccasecca, provincia de Frosinone, en el seno de una de las familias más importantes de Italia. Al ser el menor de la familia, fue destinado a la vida eclesiástica y, a los cinco años, ingresó en Montecassino como uno de los pueri oblati. A los quince años, comenzó sus estudios en la Universidad de Nápoles, donde se formó en filosofía aristotélica, gramática, ciencias naturales, ciencia árabe y filosofía griega.

27 de enero: Santa Ángela Mérici

Un nuevo camino de consagración para las mujeres

Con una audaz novedad para el siglo XVI, Santa Ángela Mérici propuso un modelo inédito de consagración femenina: no en el claustro, sino en el mundo. Para ello, fundó la Compañía de Santa Úrsula, ofreciendo a las mujeres una nueva forma de entrega a Dios. Con gran sensibilidad hacia los signos de los tiempos, centró su visión en el modelo de la Iglesia primitiva, en la vida de los Apóstoles y de las primeras comunidades cristianas, abriendo así el camino a la devotio moderna.

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