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Santo del día

Santo del día

4 De Noviembre: San Carlo Borromeo

Las almas se salvan de rodillas

Un vástago de noble estirpe: a los doce años ya era abad comendatario y a los veintidós, cardenal, proyectado hacia una rápida y brillante carrera eclesiástica. Sobrino de un Papa, con el tiempo se convirtió en un formidable pastor, ejemplar y fervoroso predicador, impulsor de la aplicación de los decretos del Concilio de Trento. Es San Carlos Borromeo, quien no escatimó esfuerzos ni evitó adversidades para reformar la Iglesia, tanto en el clero como entre los religiosos, y para liberarla de los poderes externos que amenazaban su integridad. Por su celo, sufrió calumnias, humillaciones e incluso un atentado, siendo alcanzado por un disparo de arcabuz en la espalda mientras oraba, del que salió ileso.

3 de noviembre: San Martín de Porres

El Apóstol de los indígenas

San Martín de Porres nació en Lima, Perú, el 9 de diciembre de 1579 y fue bautizado en la iglesia de San Sebastián. Durante los primeros años de su vida vivió con su madre —una antigua esclava de origen africano— y con su hermana Juana en condiciones difíciles, a pesar de haber sido reconocido por su padre. Cuando Martín tenía unos ocho años, su padre, Juan de Porres, noble español, decidió finalmente ocuparse de su educación, llevando a sus hijos con él a Guayaquil, en el actual Ecuador, donde pudieron vivir en mejores condiciones.

2 de noviembre: Conmemoración de los Fieles Difuntos

Memoria y oración

Los últimos días de octubre y los primeros de noviembre han sido desde antiguo considerados un tiempo especial para conmemorar a los difuntos. Una de las antiguas creencias que explican esta elección sostiene que el Diluvio Universal —según la tradición— habría tenido lugar precisamente en este período del año, quedando así simbólicamente asociado a la muerte y al recuerdo.

1 de noviembre: Todos los Santos

Bajo el signo de la esperanza

La Solemnidad de Todos los Santos, que se celebra el 1 de noviembre, constituye una ocasión para que las comunidades cristianas eleven la mirada al Cielo, donde hombres, mujeres, jóvenes y niños de todos los tiempos viven en la gracia y en la luz de Dios. No se conmemora únicamente a los santos oficialmente reconocidos en el calendario, sino también a todas aquellas personas que hoy participan de la vida eterna.

31 de octubre: San Quintín de Vermand, mártir

En su nombre se edificó una ciudad

Es recordado no sólo por su martirio, sino también por su firmeza en la fe, su fortaleza ante la persecución y su entrega a la difusión del cristianismo. Se trata de san Quintín, originario de Roma y que vivió en el siglo III. Existen pocas noticias seguras sobre su vida. Se cuenta que fue hijo de un influyente senador llamado Zenón y que, una vez abrazada la fe cristiana, emprendió una misión evangelizadora que le llevó hasta la Galia, junto con san Luciano de Beauvais.

30 de octubre: San Germán de Capua, Obispo

Un pastor al servicio de la unidad

Germán fue nombrado obispo de Capua hacia el año 519, aunque antes de esa fecha su figura permanece envuelta en la penumbra. Las únicas noticias sobre sus orígenes proceden de una fuente hagiográfica del siglo IX, considerada tardía y de escasa fiabilidad. Según esta narración, Germán nació en Capua entre los años 470 y 480, de padres pertenecientes a la alta sociedad, Amanzio y Juliana. Tras la muerte de su padre, decidió —con el consentimiento de su madre— vender los bienes familiares para dedicarse por entero a la vida ascética y al estudio de las Escrituras. A la muerte del obispo Alejandro, la comunidad capuana lo eligió como sucesor, y sólo después de insistentes ruegos aceptó el encargo.

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