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Santo del día

Santo del día

5 de agosto: Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor

El milagro de la nieve en agosto

Según una antigua tradición, durante el pontificado del Papa Liberio (352-366), un noble romano llamado Juan y su esposa, al no tener hijos, decidieron donar sus bienes a la Virgen María con el deseo de que se construyese una iglesia en su honor. En la noche del 4 al 5 de agosto del año 352, ambos tuvieron en sueños una aparición de la Virgen, quien les anunció que señalaría mediante un signo milagroso el lugar donde habría de levantarse el santuario.

4 de agosto: San Juan María Vianney, Patrono del clero con cura de almas

Una confianza inquebrantable en Dios

Un humilde párroco que, confiando únicamente en Dios, logró despertar a sus feligreses de la indiferencia y la tibieza espiritual, haciendo renacer en ellos la vida de la fe. Su testimonio como sacerdote entregado al Señor y a la salvación de las almas, dispensador incansable de la misericordia de Cristo, le convirtió en punto de referencia para necesitados, pecadores y buscadores de paz.

3 de agosto: Santa Lidia

La primera discípula de San Pablo

Lidia es una santa cuyo nombre no figura en ningún martirologio oficial, pero que encontramos en una célebre página de los Hechos de los Apóstoles, escrita por el evangelista san Lucas.

2 de agosto: San Pedro Julián Eymard

El Apóstol de la Eucaristía

Pierre-Julien Eymard nació el 4 de febrero de 1811 en La Mure (Isère), en el seno de una familia cristiana y modesta. Desde joven mostró una profunda devoción al Santísimo Sacramento y deseaba ser sacerdote, pero su padre se opuso inicialmente. Encontró consuelo espiritual en Notre-Dame du Laus y, mientras trabajaba en el taller paterno, estudiaba latín en secreto. Tras la muerte de su padre en 1831, ingresó en el seminario de Grenoble y fue ordenado sacerdote en 1834.

1 de agosto: San Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia

La reflexión teológica al servicio de la persona

Llevar el anuncio de la Palabra de Dios “a los más abandonados y carentes de auxilio espiritual” fue la misión y el carisma de san Alfonso María de Ligorio. Hombre de vasta cultura humanística, jurídica, teológica y filosófica, fue un ferviente laico antes de ordenarse sacerdote. Se entregó con pasión a la reforma religiosa, moral y civil del pueblo napolitano. Fue misionero, fundador, obispo, autor y artista polifacético —es también el autor del célebre villancico Tu scendi dalle stelle

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